Todo, absolutamente todo, en este mensaje es horripilante. Bombardear aposta infraestructura civil para hacer que la vida en un país sea un infierno es un crimen de guerra. Usar lenguaje grosero en una comunicación así es indecente, incluyendo improperios dirigidos a otro país. Exigir la apertura del estrecho de Ormuz bajo amenaza de cometer atrocidades nunca vistas es vomitivo. Y redondear todo ello con una gracieta blasfema tomando el nombre de Dios de otra religión como burla no hace más que rematarlo del todo.