"Evidentemente, llamar mentirosas a las mujeres, a "todas", además de ser tosco, supone la construcción de una violencia colectiva. Una violencia que después tiene su reflejo en los juzgados, pero también, como hemos visto en el PP madrileño, en las instituciones, los entornos laborales y cualquier otro ámbito. Si una mujer denuncia la agresión de un hombre, una vez popularizada tal idea, bastaría con decir que miente, lo mismo que si describe la actitud del padre contra los hijos e hijas o la actuación inapropiada de un médico."