"Tenemos claro que tenemos que construir un parque público de vivienda asequible", defendía la ministra de vivienda. El problema es que una cosa son los anuncios y otra muy distinta la realidad. Porque España no solo arrastra un déficit histórico de vivienda pública y protegida, sino que en 2025 se está construyendo todavía menos que en 2024, pese a todos los mensajes políticos. La respuesta, según el propio sector, es clara: no salen las cuentas. "La vivienda protegida, al tener el precio limitado, encoge la rentabilidad a la mitad".