Una dieta rica en cereales integrales, frutas, legumbres, frutos secos y semillas, todos ellos fuente de fibra, puede tener enormes beneficios tanto para el cuerpo como para el cerebro. Investigaciones recientes demuestran que la fibra potencia el microbioma e influye en el canal de comunicación entre el intestino y el cerebro, ralentizando así los síntomas del deterioro cognitivo. En EE.UU, alrededor del 97% de los hombres y el 90% de las mujeres no consumen suficiente fibra. Muchos otros países muestran deficiencias similares.
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