ALGO está pasando en esta España nuestra que, para mí, es irreconocible de lo que pensaba era una Nación y un Estado, que, como guardián de las libertades y la seguridad de sus ciudadanos, nos preservaba de los indeseables, de los maleantes y terroristas: los malos. De pronto, y en manos de los 'buenos peligrosos' y de los modernos, se decidió que no hay locos, no hay pedófilos ni jóvenes malvados ni peligrosos asesinos, sino que son una consecuencia de una sociedad perversa.