Desde su derrota en 1959, el Dalai Lama pasó a ser un peón estratégico en manos de Washington,que le ha financiado y ayudado diplomáticamente en el último medio siglo. La calculada política norteamericana de presión a China (el único país que, en el siglo XXI, puede ser un rival estratégico para Washington) va a utilizar todas las cartas para acosar a China.Los hechos de Lhasa no han sido una “revuelta” de un pueblo oprimido,sino una provocación fríamente calculada,de la que el Dalai Lama y Washington conocen todos los detalles...