Los consignazos políticos de esos obispos invaden el terreno de la política, para encanallarla. Nada nuevo en los últimos cuatro años. Sus discursos fueron tan demagógicos, faltaron tanto a la Verdad, al agradecimiento debido a quienes les financiamos, la ciudadanía, que a nadie pueden zaherir, sino que lo que provocan a la mirada humanista, es pena, conmiseración, rechazo a la religión católica que quieren imponer a todos a la fuerza.