Cuando sos un niño todavía no pertenecés al sistema, por lo menos de manera extrema: no pensás en hundir a algún compañerito del colegio para tener beneficios personales, no te importa la plata, hacés lo que te gusta pese a que eso no te de un rédito y solo sirvan para pasar el tiempo. Hacés pocas cosas y, por más tontas que sean, te las festejan. Tenés un Edipo terrible con tu madre (en caso de las mujeres un Electra terrible con tu padre) y ellos lo fomentan constantemente estando todo el día encima tuyo. Te miman, te cuidan, y sentís...