El astrofísico Avi Loeb, de Harvard, se puso a hacer números. Según sus cálculos, en agosto de 1977, 3I/Atlas estaba a unos tres días luz de la Tierra, en una posición separada por apenas cuatro grados en ascensión recta y ocho en declinación respecto a la fuente de la señal WOW!. Loeb estimó que la probabilidad de que esa coincidencia fuera aleatoria era del 0,6 %. Y añadió que, si el cometa fue el transmisor, habría necesitado una potencia de entre 0,5 y 2 gigavatios. “Eso es lo que produce una central nuclear terrestre”, dijo.