-–— 25 años —–-

Hoy era su cumpleaños, el gran día. Hace 25 años que sus padres se metieron en el refugio subterráneo de la mansión, con ella, recién nacida, en brazos, porque empezaron a sonar las alarmas de ataque nuclear.

Pensaron que saldrían en unas horas, como siempre, pero no fue el caso. Sí, las alarmas cesaron, pero súbitamente, y no fueron seguidas por la señal de "despejado". Los sensores de radiación del búnker empezaron a subir de manera constante, llegando a un nivel del que ya no bajaron. Estaban encerrados…

-En 25 años bajará la radiación y podremos salir-, decía su padre.

[…]

Fueron 25 años sin ver a otro niño, sin tener un médico cuando su madre tuvo apendicitis, la operó su padre mirando un libro, de estudiar sola, crecer sola.

Cuando finalmente salieron, ella lloró al ver la superficie y se metió de nuevo en el búnker. No volvería a salir.