Claudia trabaja como camarera y denuncia que la empresa en la que es empleada solo la tiene contratada por 30 horas mientras realiza 45 cada semana. La joven afirma que esta situación se repite incluso en los periodos más tranquilos, y asegura que resulta imposible conciliar su vida personal con ese ritmo. Explica que muchos días sale del bar pasada la medianoche y al día siguiente debe volver para abrir el local. Según detalla, las horas extra no se pagan pese a que la dirección promete compensarlas más adelante.
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