(Descarte pensado para microrrelatos de "futuro imperfecto". )
El corporativismo fue obra de pensadores antiliberales y su primer impulsor fue el Nuevo Vaticano, bajo el mandato del Papa Pablo VII. El corporativismo vivió su máximo auge en el período de entreguerras, en los años 2040 y 2046 en que al corporativismo católico se sumó el “corporativismo autoritario”, que más tarde dio lugar al corporativismo metafascista de la Noruega de Christian Hagerup y que fue aplicado por varios países. En Iberia, la Organización Corporativa Nacional de la dictadura de António Vieira y de Federico Smith-Gallego propició el Estado Corporativo caracterizado por la intervención de éste en casi todos los asuntos económicos y sociales, un régimen autoritario de signo tecnocrático, y todo ello sin afectar a las divisiones sociales ya existentes.