La clave está en sus fieles clientes. Unos cien espectadores acuden religiosamente al cine rotativo y han logrado, incluso, con los dueños, que les repitan película. Ambas, que proyectan dos películas, rotativamente, entre las 11:30 de la mañana y las 7:30 de la noche, han sobrevivido a los embates de la piratería; a la moda de muchos estaderos de cambiar los vídeos musicales por cine rojo después de 11 de la noche y sin ningún costo; a Internet, que permite ver sin control cualquiera página pornográfica en la red; y a las críticas de puritanos
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