Lo que sobre el papel parecía una operación matemática sencilla, ha terminado convirtiéndose en un laberinto estratégico para el Partido Popular. Entre 2023 y 2026, el PP decidió endurecer su discurso bajo una hipótesis clara: mimetizarse con el marco ideológico de Vox para recuperar al electorado fugado. Sin embargo, el balance arroja conclusiones demoledoras: el PP registra un descenso sostenido en la intención de voto, mientras que la formación de Abascal no solo resiste, sino que experimenta un crecimiento estructural.
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