En 1886, el psiquiatra Richard von Krafft-Ebing describió un extraño caso: el marido de una pareja de recién casados se conformó la primera y segunda noche con besar a su esposa y «revolverle» el cabello. Luego se dormía. La tercera noche le pidió que se pusiera una peluca con la melena larga. «Ella accedió y entonces él cumplió con creces sus descuidados deberes maritales», escribe el psiquiatra. A partir de entonces, el hombre siempre tenía a mano una peluca que primero acariciaba y luego le ponía en la cabeza a su esposa. En cuanto ella se la quitaba «perdía todo atractivo para su marido». Las pelucas perdían su «eficacia» al cabo de diez o doce días, entonces había que sustituirlas por otras, «siempre de cabello abundante».
En los primeros cinco años de matrimonio tuvieron dos hijos y el marido reunió una colección de setenta y dos pelucas.
Cafe y cigarrillos. Ferdinand Von Schirach