María lleva seis años viviendo en la calle y soportando todo tipo de vejaciones. Vino a València para cumplir el deseo de su madre, pero esta enfermó y ella quedó desamparada. Tras cruzar el "inframundo" de las habitaciones compartidas, la mujer describe una vida marcada por el machismo estructural y las deficiencias de los servicios públicos para ofrecer soluciones reales en casos de vulnerabilidad extrema.
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