La multinacional de la investigación transgénica Monsanto utilizó en 1998 a personas enfermas para testar unas patatas modificadas que al probarlas en ratas de laboratorio éstas habían sufrido pérdida de peso en el corazón y en la próstata. El experimento, a todas luces inhumano, antiético y de resultados dudosos, causó en 10 personas testadas hipertensión e hisquemia. La compañía ha comunicado que las patatas se llevan consumiendo en EEUU por años, y que son tan seguras como una patata normal.
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