En 2015 los nuevos trenes deberán ser capaces de salir de las líneas especiales de alta velocidad para acceder a las líneas convencionales, creando por tanto un “efecto malla” que favorezca el empleo del ferrocarril por el mayor número de ciudadanos. Para que esto suceda los nuevos trenes de alta velocidad deben ser más rápidos y confortables en las vías convencionales y además ser capaces de superar las barreras a la interoperabilidad: distintas tensiones, anchos de carril y sistemas de seguridad. Esto es el proyecto de investigación AVI-2015.
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