Hace años me dijeron que no había razón para preocuparme cuando me enteré que mi madre tenía Alzheimer porque esa enfermedad no es hereditaria. Había que estar pilas, eso sí, pero no inquietarse demasiado. Me aconsejaron jugar ajedrez, aprender música, llenar crucigramas y tener la mente ocupada.
Jamás gané una partida de ajedrez, la música me desinfló cuando me topé con el solfeo y los crucigramas me resultaron demasiado fáciles porque siempre tenía el diccionario a mano. No persistí y será por eso que ahora me veo jodido.
No sé a quién estamos velando. El muerto está sereno en su caja. Acabo de verlo, su cara me parece conocida pero no recuerdo quién es. Es lo peor de esta enfermedad, uno está consciente de todo pero no logra ordenar la memoria. Me pasaba antes con menos frecuencia cuando alguien me saludaba y yo no sabía quién era; ahora, pese a que sospecho quienes son, no recuerdo como se llaman ni donde los conocí.
Mi mujer me ha dejado solo en esta silla y conversa divertida con un desconocido. Siempre suele ser así. Noto que me rehuyen, mis hijos me sacan la vuelta, mis nietos me miran curiosos y me preguntan pendejadas. Vivo una pesadilla. El último doctor me recomendó que haga el esfuerzo diario de recordar lo que comía en los desayunos, le dije que no sería ningún esfuerzo porque siempre como lo mismo y se rió como si hubiera escuchado un gran chiste.
Una muchacha guapa se acerca con un charol lleno de pan que parece rico, otra reparte café. Me saludó y al agacharse me enseñó un escote imponente. Los lentes, los lentes, donde puse los lentes ¡carajo! Otra vez he olvidado los lentes. Intento restregarme los ojos para que se me aclare la vista y me doy cuenta que los tengo puestos. El café huele sabroso, es criollo, lo que me hace presumir que el muerto puede ser de Piñas. Unas viejas feas invitan a rezar el rosario. Quiero irme, pero la esperanza de que regrese la muchacha con el escote, digo, con el pan, me hace renunciar.
Los jugadores de naipe han hecho su círculo, en otro lado están los contadores de cachos que pujan en vano al intento de aguantarse las risotadas. Los dueños del velorio reparten canelazos y cigarrillos. Qué médico para zonzo, recomendarme que me acuerde de los desayunos diarios. Me tiene intrigado la identidad del muerto, no logro sacarle pinta y me acobarda preguntar, pueden creer que soy un cojudo. Voy a ir de nuevo a la caja para verlo bien, ojalá me encuentre con la muchacha del escote que reparte el pan.
Me admira que nadie se sienta dolido por el difunto. Parece que han acudido por compromiso. Una señora comedida me ofrece apoyo hasta llegar al féretro y veo el cadáver de un viejo calvo y desmuelado, la cara chupada y las púas de la barba que emergen de la piel arrugada. Sería un muerto perfecto de no ser porque el párpado izquierdo le ha quedado entreabierto, o será que esta chequeando el movimiento de la gente. Una luz flaca se enciende en mi memoria. El cadáver se parece a un primo, también soy pelado por completo, no tengo dientes y el color de la piel y las líneas de su cara son similares a los míos.
¡A ver!, leche, pan integral, huevos fritos, queso, eso es lo que desayuno todos los días. Ya está señor doctor, gran cosa, sí me acuerdo, ¿y qué? Con los ojos busco a mi mujer pero no aparece por ningún lado. Ella debe saber quién es el difunto. La que si aparece es la muchacha del escote radiante, intento llamarla pero no me sale la voz. Por estar pendiente del escote he descuidado las piernas, enseña unos muslos gruesos, nalgota robusta. Ojalá venga por mi lado… Qué ganas de meterle mano… Y si resulta que es alguna de mis nueras… porque tuve tres hijos, ¿o cuatro? ¿Cuántos nietos tendré? Puede que también resulte ser una sobrina mía la muchacha del pan, la leche, el queso y los huevos fritos. No, no, solo la del pan, la del escote y las piernas gruesas.
Doctor zoquete, sus recomendaciones sirven para enredarme más.
Quisiera tener fuerzas para recorrer el lugar. Las rezadoras del rosario han comenzado su fastidio y comienza a dolerme la cabeza. El sonsonete de los rezos y la cantaleta de los predicadores siempre me fueron fastidiosos. Si encuentro a mi mujer le diré que tengo sueño y nos iremos, aunque no quisiera irme sin saber a quién estamos velando.
Siquiera hay unas doscientas personas aquí. Mujeres refinadas, muchachos malcriados, paracaidistas que buscan comida y chupa gratis y gente ociosa que no tiene nada que hacer en su casa. Es un velorio raro porque nadie llora, parece una reunión cercana a una fiesta. A veces a la leche le ponía café, otras chocolate, unas veces enduraba los huevos, otras los freía, unas veces el pan era integral, otras veces eran cemas.
Pan, pan, otra vez el pan. Dónde estará la del busto grande, las piernas gruesas y la nalga regia que reparte el pan.
Bueno, es cierto que a veces una señora llegaba a ofrecer bollos de pescado con maní. Me los comía con café negro y salsa de ají. Eran riquísimos. Desde luego que el café era negro, pues no existe de otros colores.
Ciertos domingos me vendían un plato de encebollado de albacora a dólar y medio, entonces ya no desayunaba pan, leche, huevos ni queso.
Parece que el médico tuvo razón porque me voy acordando de cosas que había olvidado, como la ropa y la corbata que tiene puesta el muerto en la caja. Esa corbata y esa ropa son mías. Y lo mismo esa cara.
Maldito Alzheimer, creo que me he muerto y estoy asistiendo a mi propio velorio y ni siquiera me he dado cuenta. ¿O estaré vivo?
En todo momento de crisis de poder los que tienen mayor poder adquisitivo se enfurruñan. Voy a explicarlo sencillín y por encima algunos conceptos que creo que a algunas personas se le escapan.
En algún momento en el instituto a todas nos explicaron no se que de latifundios. Los más avispados prestarían atención y entenderían que un latifundio es que unas pocas personas poseen gran cantidad de tierras. Y guay es cierto, en España de forma tradicional esas extensiones de tierra pertenecían a gente con Título nobiliario y a la iglesia.
Aquí viene la primera explicación sencilla para los que se pregunten como funciona y para que sirve ese título: Vamos a poner de ejemplo el título inventado de Duque de Alma. El Duque de Alma en realidad se llama Fulanito de la Mandanga-Cualquiera y Chimpúm
¿Y entonces por qué le llaman Duque de Alma?
Los títulos nobiliarios son concesiones que se le otorgan desde las casas reales a X personas, los motivos son muchos y variados. Desde gestas militares hasta amantes de la reina. Al caso, cuando te conceden el título no es solo eso, va adjunto a una serie de privilegios y esos privilegios son tierras. Pasas a ser dueño de un terreno grandote, como por ejemplo la comarca de Alma de los obreros. Y así es como pasas de ser un nombre a un título.
Vale ¿Y cómo gana cash el Duque de Alma? Concediendo parte de sus terrenos a gente de los alrededores a cambio de algo, osea, dinero. Yo te cedo este terrenín y tú me pagas X a fin de mes (El alquiler/diezmo es más antiguo que el hilo negro) además al ser propietario puede decirte de repente, pues ahora me vas a pagar mucho más porque me sale del higo y si no lo haces te vas a la puta calle, perdiendo tú casa y todas tus cosas y como el Marqués de Obreros muertos es el vecino le voy a decir lo que hiciste.
Bien, este sistema patatrónico se arrastra desde hace cientos y cientos de años. El primer gran cambio lo impulsaron los comuneros en tiempos de reyes católicos(Más bien de su Hija Juana), y lo que parecía un buen cambio fue terrible. Pasamos de vasallos a lo que expliqué anteriormente, no hubo mejora. se cambió un monstruo por otro (Es por este entonces cuando empeoran las cosas y se da el pistoletazo de salida al protocapitalismo que dio alas hasta llegar hasta aquí, el capitalismo más bestia y despiadado)
Interludio musical: En la plaza de mi pueblo
www.youtube.com/watch?v=UnejUWRam-0
Bien, explicado esto podemos volar hasta los años 30 en España y sus intentos de reformas agrarias y lo que conocemos como luchas obreras. Al tener capacidad de decisión la clase trabajadora trató de impulsar algunas medidas de justicia histórica ¿Y qué pasó? Que al ver las exigencias el Duque de Alma , el Marqués de Obreros muertos y Cia. (Aquí apuntillo que a parte de nobles se sumaron a la fiesta la iglesia y Burguesía*) se dieron cuenta que iban a perder sus privilegios y su "sustento" que si los que trabajaban la tierra se la quedaban ellos iban a tener que ponerse a currar o morir de fame ¿Conclusión? Impedirlo, y vaya si lo hicieron, gracias a su VAGANCIA llegamos al 36 y al burdo pero efectivo sistema de: si los matamos nadie se queja y podemos seguir haciendo el vago.
*Para los que se sientan un poco descolocados con este concepto ¿Qué es un Burgués? Bueno, es lo que hoy en día conocemos como Empresario. Y son peores que los nobles.
Y Pum llegamos a noticias de hoy y ¿Qué tenemos? Pues los mismos monstruos de siempre con nombres más chachis, burgués pasa a CEO y los nobles siguen siendo nobles generalmente anónimos pero luego tenemos grandes estrellas como Tamara Falcó AKA Marquesa de Griñón (Que sinceramente y en mi humilde opinión creo que a veces cogen a los que les falta una patatina pal kilo y los ponen a hacer cosas para que pensemos. Ay para lo que quedó la nobleza...)
Sigue habiendo mucho titulo viejuno y sigue funcionando igual a lo que sumamos a la burguesía y ¿Qué tenemos? lo de siempre pero con palabras molonguis.
A saber, discursos de los trabajadores son unos vagos, pierdo dinero, sin el empresario se va todo a la mierda, quejicas, blanditos,etc.
En la última temporada de the office (VA SPOILER) Andy , el jefe se pira tres meses y no solo los trabajadores siguen cumpliendo su función si no que incrementan los beneficios (FIN DEL SPOILER) y me diréis , ya pero eso es ficción. y yo me pregunto: ¿Si tu jefe no pudiera ir a currar en 4 meses dejaríais de hacer bien vuestro trabajo? Y creo que la respuesta es no, de ahí comemos, de ahí pagamos el alquiler.
Así que esos discursos de trabajadores vagos no los compro, y si hay ansiedad, depresión , estrés, etc. es por un juego engañoso y absurdo. Dicen que el empresario pierde pasta, bien pues cuando estás de baja a ti te pagan un x% menos agravando el problema mental. Luchar por las mejoras de condiciones propias y ajenas es de justicia. Poner carteles en las salas de descanso con por culpa de vuestros compañeros de baja tenéis que currar el doble, es mentira y es de mala gente.
¿Conclusión de todo esto? Que la frase de hay que recordar la historia para que no vuelva a repetirse es la chorrada más grande jamás escrita, son palabras vacías.
Hace ya bastante tiempo que me acerqué curioso al canal de Roberto Vaquero, y por ende a lo que rodea al grupo autodenominado Frente Obrero. Al principio me sentí agusto y reconfortado en este espacio, donde se denunciaba a la izquierda woke desde lo que se suponía posiciones de izquierda, en este caso comunistas.
Aunque ni mucho menos comparto todas las críticas que desde la ultraderecha se dirigen hacia la izquierda más "progre", si que me siento bastante incómodo con algunas ramas de la izquierda actual (principalmente ubicada en Podemos) y sus políticas con tanto contenido woke.
Al mismo tiempo, tenía curiosidad por escuchar esa defensa y propuestas del camarada Vaquero sobre cómo debería ser una España verdaderamente de izquierdas, socialista de verdad.
Lo cierto es que pasaron los meses y de esto último ni rastro. No había día donde los videos que subía al canal no fueran para criticar a alguien de Podemos y a cualquiera de los mantras de la izquierda actual (feminismo, ecologismo, inmigración), y el grueso de gente comentando en sus videos definiéndose de derechas, pero muy contenta de coincidir con Vaquero en sus opiniones "a pesar de presentar diferencias en la ideología".
¿Que una concejala de Podemos de (me lo invento) Albuquerque de Abajo ha dicho alguna tontería feminista? Pues te casco varios videos para poner a parir a la izquierda . ¿Que dos tipas han manchado un cuadro de Van Gogh? Pues te casco video para poner a parir a la izquierda y al ecologismo de paso. ¿Que en Francia un nieto de inmigrantes ha quemado un coche? Te caso videos sobre inmigración y pongo a parir a la izquierda. Eso sí, ni rastro (o al menos la proporción es tan pequeña que yo no tuve la fortuna de verlos) de vídeos críticos con nada de lo que haga la derecha, aunque sea la más neoliberal del mundo y por tanto la más contraria a los intereses de alguien que se identifique como comunista.
Mención especial a la ingente cantidad de videos sobre Irene Montero, de Podemos, de Yolanda Díaz, todos para ponerlas verdes claro. ¿Videos sobre temas sociales desde una perspectiva de izquierda socialista? Pufff, si hay, yo no los vi, salvo algunos hablando de comunismo desde una perspectiva histórica y sobre figuras como Stalin o Lenin. Si alguien tiene dudas, es tan fácil como entrar a su canal.
Por curiosidad, un día me dió por buscar si había algún video sobre Ayuso, ya que entendía, que si uno se define comunista, lógicamente, tu principal enemigo ideológico debe ser el que promueve medidas ultraliberales, y que encima intenta denostar cada día el concepto de "comunista". Curiosamente sólo encontré dos, y en ellos Vaquero hablaba en bastantes buenos términos de ella, todo lo contrario a cómo habla de cualquiera que huela a izquierda actual.
Hace tiempo que me di cuenta de lo que había, y dejé de seguirlo. Hoy salta una polémica porque en uno de sus vídeos, donde está hablado sobre inmigración, dice algo así como que prefiere apretarse el cinturón pero que sus hijos y sus nietos se crien en una España "de verdad"o que prefiere morir antes que ver a sus hijos a sus nietos creciendo en una Nueva York, pero de aquí. Entiendo yo que refiriéndose a una ciudad multicultural.
En fin, al final, que cada uno saque sus propias conclusiones.
En Menéame han salido varias noticias sobre patatas procedentes de Israel en Mercadona www.meneame.net/story/mercadona-vende-patatas-israel-traicionando-agri www.meneame.net/story/patatas-mercadona-israel www.meneame.net/story/patatas-israel-mercadona pero hay más empresas que apoyan los negocios israelíes. Esta vez es LIDL, empresa alemana en la que normalmente las patatas foráneas provienen de Francia pero esta vez he encontrado patatas de Israel.

¿De verdad no hay otro país al que comprar patatas? Por ética y humanidad pero también por ecología, que traer patatas desde tan lejos de ecológico tiene muy poco. La empresa tiene una página dedicada a la sostenibilidad empresa.lidl.es/sostenibilidad pero este y otros ejemplos evidencian que no es más que "lavado verde".
Me he duchado, me he vestido, dispuesto a ir al instituto, pero finalmente he decidido hacer huelga.
100 euracos me quitarán de la nómina me comentan (no sólo lo que gane al día, sino seguridad social, impuestos, etcétera).
Además, tenía trabajo pendiente hoy que tendré que hacer luego sí o sí.
¿Y servirá para algo? No lo sé.
Pero estamos hartos, hartos de que cada curso se reduzca la plantilla, de que en la clase el alumnado esté hacinado (¿creéis que es fácil hacer reflexionar a 35 adolescentes?), de que cada vez se aumenten las tareas administrativas.
Ya basta.
Quizás he perdido 100 euros y hoy también trabajaré en mi casa.
Pero, al menos, que se oiga nuestra voz.
Hoy he ido a casa de un amigo a que me hiciese un arreglo en el ebook y al volver, me ha dado por sentarme en un parque casi vacío a leer. Ya había anochecido y mientras fumaba y leía a Richard Ford, una mujer muy mayor en silla de ruedas paseaba dirigida por una cuidadora latina, a ritmo de caracol.
El relato era un coñazo y no he podido evitar escuchar la conversación justo cuando pasaban a mi lado:
-Pero señora, póngase bien la mascarilla.
-Déjame, hija, si para lo que me queda qué mas dará.
-Ya, pero usted puede contagiar.
-Y qué más dará, si para lo que hay que vivir...yo lo que quiero es irme ya de este mundo y volver con mi marido.
La anciana se ha percatado de mi presencia y se ha puesto la mascarilla, mientras me miraba con unos ojos más llenos de sincera disculpa que de vergüenza.
Mientras las dos mujeres se alejaban y me invadía una tristeza densa y pegajosa, he buscado entre los subrayados de mi ebook un fragmento de Cheever:
"¿La eternidad? Es una vana ilusión. Déjame hablarte de otra esperanza más importante.(...) Si desapareciera, sin remisión, la idea de un mañana que merece ser vivido, el último atisbo de esperanza, aunque sea la esperanza de equivocarse, ¿de qué serviría la vida? (...) No estamos aquí para decidir, para trabajar, para criar, para crear. Estamos para creer que algo grande puede pasar. Tal vez no mañana, pero si pasado. O al otro. (...) La esperanza puede volver loco a un hombre. Pero es esa locura la única que da sentido a nuestras vidas, (...) Todos fracasamos. Cada día. A todas horas. Pero jamás podemos perder esa estúpida, imposible y hermosa ilusión de que un día todo será justo como queremos que sea. Y eso, Harold, es más importante que esa eternidad de la que me hablas. Esa, en realidad, es la única ración de eternidad que vivirás cada día. Aprovéchala porque, eso y no otra cosa, es la felicidad. Y podrás sentirla. Tan fuerte y tan corta que te hará querer más cuando te abandone. A veces nunca vuelve, pero tu siempre la estarás esperando".
Luego he ido al chino mientras escuchaba el concierto de la Fusa de Toquinho, Vinizius y la Creuza y he comprado tónica. Le he silbado a un perro y le he dado las buenas noches a mi mecánico que tiene su taller justo al lado de mi casa.
Me estoy preparando una buena cena y cuando termine pienso beberme dos gin tonics mientras veo alguna película de Capra. Sí, lo sé, mañana es miércoles y trabajo, pero la eternidad dura muy poquito y hay que aprovecharla.
Protestas de médicos, vecinos de San Fernando de Henares, estudiantes y profesores de la Universidad Complutense, pensionistas, etc... da igual la protesta, la derecha y la derecha mediática va a calificarlos de protestas ideológicas. Hasta tal punto de que cada vez que alguien de alguno de estos colectivos expone su problema, se excusa diciendo de que no es de ningún partido ni de derechas ni de izquierdas y que su protesta no es ideológica por miedo a que le tachen de "comunista".
¿Pero cómo que no es ideológica? Claro que lo es y tiene que ser ideología y politica, porque los problemas de la sanidad pública, los problemas de las viviendas hundidas de San Fernando de Henares, las protestas de profesores y alumnos ante el nombramiento de Ayuso como "Alumna Ilustre" de la Universidad Complutense, a la vez que va promoviendo y beneficiendo a la sanidad privada y a la universidad privada, son problemas causados por una ideología y una politica determinada. Y es que la politica es la que se encarga de gestionar y regular los aspectos de la vida: pensiones, sanidad, educación, vivienda, trabajo, relacciones exteriores, etc. Y toda politica va ligada si o si a una ideología, que muchas veces son incompatibles entre sí.
La privatización de la sanidad publica es ideología y politica. Beneficiar a la universidad privada y reducir el presupuesto en la universidad pública es ideología y politica. El intentar tapar y acallar a los afectados por el hundimiento de las viviendas de San Fernando producida por una decisión politica de tu partido es ideología y politica. Querer pensiones privadas en vez de pensiones públicas es ideología y politica. Es ideología y politica neoliberal, y por supuesto, esa ideología es legitima, faltaría más, pero siempre y cuando sus defensores fueran de cara mediáticamente. Pero no lo hacen. No lo hacen porque saben que si dicen directamente que quieren sanidad privada (que todos tengan su seguro privado), pensiones privadas, que quieren universidades privadas y que si la cagan con alguna de sus decisiones, los afectados se jodan y no digan nada, no tendrían las mayorias de votantes que tienen. Por eso tienen que engañar mediáticamente, con ayuda de sus tertulianos y pseudoperiodistas, enmierdando a todo disidente a sus politicas, poniendo sus politicas neoliberales como si fueran el centro del universo y lo único correcto y que no hay alternativa pero diciendo que si, que quieren educación pública, pero por detrás benefician la privada, que quieren sanidad y pensiones públicas, pero por detrás benefician a los fondos de inversión que gestionan la sanidad y los seguros privados.
La nueva estrategia de la derecha y derecha mediática es hacer de su ideología una dictadura normalizada por imperativo legal, sobre la cual, cualquier otra cosa que se salga de la senda es considerada "protesta ideologica". Claro, no como lo que ellos hacen que es lo "normal y correcto" y no tiene nada de ideologico. Cuando la derecha dice "hay que hacer las cosas como Dios manda", se refieren a seguir su ideología impuesta por imperativo legal y todo lo que no sea esto, es "comunismo" y demás terminos que esten de moda para intentar descalificar.
Pues claro que las protestas de los médicos es ideologica y politica. La sanidad pública es una opcion e ideología politica contraria a la sanidad privada. El conceder gestion de recursos sanitarios a fondos de inversión y empresas de amigos claro que es ideología y politica contraria a tener toda la gestion publica. Pues claro que la protesta de los vecinos de San Fernando de Henares es ideologica y politica. Porque sus problemas vienen de una decisión politica. Lo que pasa es que es de ideologia y politica contraria a su establishment, contraria a su dictadura neoliberal. Y por eso intentan criminalizar y minusvalorar a la victima con mensajes como "es que toda esta gente esta ideologizada", "es que toda esta gente esta politizada", como si eso fuera el argumento perfecto para que ellos saquen pecho y la protesta de la victima quede en segundo plano. Es intentar convertir a la victima en verdugo y a los verdugos en victimas.
Los niños de la sociedad española actual están sobreprotegidos.
Quería empezar el artículo con una sentencia como todas las que critico que parece que cagas una verdad absoluta y suelen ir apoyadas con pocos datos o resultados de estudios fiables. Yo no sé, ni tengo las armas para saberlo, es por ello que decidí escribir este artículo. Me gustaría resumir mi visión a cerca de lo que digo y leer comentarios de la gente para intentar aprender las posibles causas, consecuencias o veracidad de la misma.
Empezaré narrando mi experiencia como varón español protomillenial o generación "x" tardía. Siendo un niño en las España de los 90 y habiendo vivido en varias ciudades, se puede decir que me crié en la calle. Yo no era una suerte de rara avis; el fin de semana me lo pasaba con mis amigos en la calle o jugando en un parque sin supervisión de nuestros padres, sólo íbamos a casa cuando empezaba el nuevo capítulo de Dragon Ball Z. Mi límite era la hora a la que me decían mis padres que tenía que estar en casa, si llegaba tarde había un castigo sin importar las excusas reales o inventadas que yo hubiera dicho. Mi percepción de la actualidad es que los niños de hoy en día van a los parques, siempre acompañados por padres, cuando van al colegio siempre los acompañan adultos (originando atascos de tráfico innecesarios pero eso es otro tema), en resumen, creo que los padres de hoy en día que fueron niños en la misma época que yo están actuando de manera opuesta a cómo actuaban sus educadores con ellos mismos.
Podría pensar que una posible causa es que la sociedad actual sea más peligrosa que la sociedad de la década de los 90. A falta de datos, estoy casi convencido que eso no sólo no es así si no que por aquel entonces las calles eran más peligrosas pues nos comimos la época de los yonquis. Yo he visto jeringuillas en el suelo, gente pinchándose en el brazo y tuve que aprender a esconder monedas dentro de la ropa interior porque ya me habían quitado monedas de 100 pesetas más de una vez.
Pero entonces ¿Qué ha cambiado? Mi teoría (ojo, sólo es una teoría sin mucha profundidad) es que el crimen de Alcasser lo cambió todo. Ese crimen fue el primero que yo recuerdo que tuvo un seguimiento televisivo, periodístico y "periodístico" no visto hasta ese momento. Esto se normalizó, haciéndose conocidos programas de TV como "Gente" de Televisión Española que básicamente se nutría de casos de este tipo. De vez en cuando, sin saber por qué uno de los tantos crímenes que había en España se hacía conocido y no se hablaba de otra cosa durante un mes. Esto no quiere decir que haya más crímenes, delincuencia o peligro en las calles, sólo significa que está más visibilizado y hace que los padres de la actualidad ni se planteen dejar salir a los niños a la calle sin supervisión adulta.
Si es cierto que ha habido un cambio de tendencia respecto a la independencia infantil, me gustaría estudiar las posibles consecuencias. ¿Van a ser los niños de la actualidad unos adultos menos independientes o con menos armas para enfrentarse a los golpes que la vida le va a dar? Eso es lo que me gustaría que gente que, si lee este artículo y tiene conocimientos sobre el tema, me ayudase para que este humilde ciudadano aprenda algo nuevo.
Hoy, en el grupo del trabajo, hemos recibido este mensaje:
...campaña de navidad de este año . Todavía no tienen datos de previsión de bultos y por tanto de necesidades en las plataformas , pero nos adelantaron que lo más seguro se tuviera que trabajar casi todos los domingos para dar salida a toda la paquetería que fuera a llegar . Los festivos estarían pendientes de confirmar , pero seguramente se trabajen también algunos festivos . Dependerá de todo del volumen que los clientes les inyecten con el black Friday y de cómo evolucione el tema de los rebrotes y por tanto , del e - commerce . Según esto , id informando a todas las plantillas que será necesario trabajar domingos y festivos durante los meses de noviembre y diciembre , y nos indicaron que posiblemente enero también . En cuanto tengamos más información , os iremos comentando.
Lo comparto porque me parece que toda empresa que se lo pueda permitir va a hacerlo con la excusa del Black Friday, la Navidad, el virus y sus Santos Güevos. El consumismo se está yendo de las manos. Bueno, hace tiempo de eso.
Pero, mi motivo principal es pedir ayuda sobre tema laboral, que sé que por aquí controlais. Para empezar, ¿es todo esto legal? ¿Nos pueden obligar durante tres meses a no descansar ni un día? Vamos, es que se están columpiando nivel épico. ¿Con la excusa del Estado de Alarma lo pueden hacer?
Es inhumano, vamos a acabar todos los de allí locos, reventados o deprimidos. Porque encima no serán pocas horas cada día de la campaña. En serio, me da igual la economía, que reviente todo el capitalismo de una vez.

El caso descrito en el artículo anterior (ver), es uno más de tantas personas anónimas o célebres que han dado su vida por defender la verdad de los hechos y denunciar crímenes e injusticias. Hay una larga lista de activistas que han sido represaliados por defender los derechos humanos más elementales. Por exponer crímenes de guerra, genocidios, delitos contra el medio ambiente, y atentados de toda índole.
Lo que me gustaría destacar en este artículo no es, paradójicamente, lo que revelan estas personas sino cómo llegan al público sus revelaciones a través de los medios de comunicación. Es necesario comprender que el tratamiento mediático que se hace de esto es generalmente interesado y muchas veces corrupto, desviando la atención de lo verdaderamente importante, ya que se pone muy frecuentemente el foco sólo en el/la denunciante y no sobre lo que denuncia. Se mira al dedo que señala y se ignora deliberadamente la luna.
Cuestionar al mensajero y por lo tanto desacreditar el mensaje que trae no es sino una estrategia discursiva que se retrotrae a la antigüedad, es una falacia lógica. Concretamente una falacia ad hominem (del latín “a la persona”), es decir, contra el sujeto que hace una afirmación.
Tenemos que ser conscientes de ello porque lo vemos cada día al encender la televisión o visitar un periódico digital. Está, desde luego, presente en los casos más mediáticos.
Por esta lógica, si el sujeto que revela la información fuera cuestionable, la información también lo será. Muchas veces se le desacredita profesionalmente y otras por su vida privada (por su forma de vestir, por su corte de pelo, por su ideología, por sus preferencias sexuales, etc).
Si esto no fuera suficiente, en muchas ocasiones se crea un caso deliberadamente sobre el informante para después utilizarlo como argumento en su contra. Si hace falta se le convierte en un delincuente, se le encarcela y después se le condena judicial y mediáticamente, desviando completamente la agenda, convirtiendo al informante del caso en el caso en sí mismo.
A veces, cuando las revelaciones de quien trae el mensaje apuntan a una persona relevante, a un gobierno, a una corporación, etc, si los hechos no son fácilmente refutables, es frecuente ver como se victimiza al denunciado y se invierte la carga de la prueba.
Es sorprendente cómo un tratamiento informativo constante en este sentido es capaz de desviar tanto el tema de fondo que acaba por “desaparecer” y hacernos olvidar por qué empezó todo.
Es muy frecuente leer una crónica política y encontrarse que, por ejemplo, un debate en el congreso de los diputados es noticia el calificativo que utiliza un político, la ropa que llevaba, lo que desayunó esa mañana o lo bronco que habló desde la tribuna, pero del debate en sí ni media palabra. En este sentido cuando se habla de los informantes que desvelan algo importante, el uso de determinadas palabras y calificativos no es un asunto menor. La forma de describir a los personajes y de presentarlos es una manera de conformar un perfil en una dirección determinada.
Podemos poner infinitos ejemplos, que si los analizáramos veríamos como tácticas de desinformación de manual. Lo hemos visto en política en miles de ocasiones: cuando Grecia dio la batalla política contra Bruselas en 2015, se habló más de la chaqueta y la moto de Varoufakis que de las negociaciones de la Unión Europea. Cuando en España surgió con fuerza Podemos, se habló más del pelo y las camisas (y de la casa) de Pablo Iglesias que de sus propuestas y políticas. Cuando salió a la luz el caso Bárcenas (nótese en el propio título del la distorsión del argumento), se habló más del tesorero que de la organización o de la trama.
También tenemos presentes los casos internacionales más sonados de la última década: las revelaciones de Wikileaks sobre los crímenes de guerra de EE.UU y los cables diplomáticos, a través de Julian Assange y Chelsea Manning, el espionaje masivo de la ciudadanía y el registro metódico del gobierno norteamericano a escala planetaria filtrado por Edward Snowden, la conspiración para aprobar la invasión y justificar la guerra de Irak revelada por Katharine Gun, por citar algunos ejemplos, cuyo resultado, no ya de las revelaciones en sí, sino del tratamiento mediático sobre ellas y las consecuencias sobre los denunciantes, han puesto en entredicho que nos hallemos viviendo en países democráticos. Es, desde luego, un certero aviso a navegantes.
Permitir que esto ocurra, que siga ocurriendo, o simplemente darnos cuenta de que no disponemos de mecanismos para defender a estas personas que han actuado en pos del bien común, o para defendernos como sociedad del tratamiento de la información, nos tiene que hacer reflexionar seriamente sobre el estado de nuestro papel en la sociedad.
A finales de 2018, la Unión Europea tramitó una ley para regular la protección a los informantes, a las personas que denuncian casos de corrupción.“The whistleblower directive” (la directiva chivato o filtrador) ha sido un primer paso, aunque se consideró insuficiente y vaga por parte de asociaciones de periodistas. La realidad es que la sociedad civil no sólo tiene que estar alerta en cuanto a la protección de estas personas se refiere por parte de quienes se denuncia, sino también, y más activamente en defenderlos de los propios periodistas y medios de comunicación que conspiran desde su propio gremio para desacreditarlos y mantenernos a los demás felizmente desinformados.
¿Por qué?
Porque eres hijo de la resignación y nieto de la envidia, porque no había más remedio, porque no somos nada, porque qué le vamos a hacer.
Porque no hay rencor de clase como el rencor a la clase propia, porque te azora tu infancia, te avergüenza tu padre y te abochorna tu abuelo, porque saliste de la nada para acabar en la nada, pasando por la nada y aspirando a la nada.
Porque fuiste vicedelegado del parvulario, vicedefensa central del equipo de tu barrio, vicesecretario de la comunidad de vecinos y serás vicemuerto.
Porque nunca te llega el día de mañana, porque piensas en futuro y obras en pasado, porque hipotecaste el presente al 14% y tienes dos avisos de embargo.
Porque eres solidario, interactivo, versátil, multimedia y funcional, porque te han impactado, porque lees con prisa y bebes sin pausa, porque las únicas letras que tienes son las que debes, porque te manifiestas pero no te pronuncias, porque las cosas son como son.
Porque eres feo y colaboras, porque tienes cara de que no, porque te tratan de usted los niños y de tú hasta los ujieres, porque tienes tanta mano izquierda que tienes dos.
Porque eres progresista en la calle, conservador en casa y franquista en la cama, porque tienes el título enmarcado, la póliza enmarcada, el contrato enmarcado, la polla enmarcada.
Porque si tú supieras, porque lo oíste por ahí, porque dijo el otro, porque pensó el otro, porque al final tuvo que hacerlo el otro, porque no te comprenden, porque no te apoyan, porque no te valoran, porque hay que ver.
Porque el que tiene, tiene, porque la ley es para todos, porque ser rico no es malo si se sabe repartir, porque ser pobre no es malo si se lleva con dignidad, porque eres pobre como el que es rubio, pobre como el que es negro, pobre como el que es tonto y plastifica el diploma.
Porque tu bandera es la miseria, tu himno la desidia, tu pendón el abandono, tu estandarte la decadencia, porque eres como los pozos, que a más te quitan más grande eres, porque tu orgullo es tu vida, porque tu vida está en venta y aún maldices al que la compra.
Porque esto no tiene arreglo, porque éramos pocos y parió la abuela, porque este año tampoco juegas la promoción, porque cogiste la sífilis en un water, porque haber jugado un décimo.
Porque hoy por ti y mañana por mí, porque arriero eres, porque siempre son los mismos, porque todos los tontos tienen suerte, porque tú lo merecías más, porque si tuvieras dos tetas.
Porque resulta que entonces, porque no te lo vas a creer, porque efectivamente no te lo crees, porque así está montada la cosa, porque es otro el que la monta.
Porque aguantas hasta siete y sin sacarla, porque ella no lo sabe y otra no hay, porque sales derrapando del garaje, porque no ves con las gafas pero te quedan muy bien.
Porque a Brahms le falta ritmo, porque lo dijo la ONU, porque te hiciste insumiso y no te hicieron un héroe, porque te hiciste la mili y no te hicieron un hombre, porque te hiciste objetor y no te hicieron ni caso.
Porque piensas globalmente y no actúas puntualmente, porque por una vez no pasa nada, porque pasaste de largo, porque pasaste de todo, porque pasó lo que tenía que pasar.
Porque mañana mismo empiezas, porque cuando tengas tiempo, porque de este año no pasa, porque en cuanto te jubiles, porque pudiste haber hecho, porque pudiste haber sido, porque crees que estás de vuelta cuanto sólo estas devuelto, porque si llegas a saberlo, porque manda cojones, porque vaya por Dios...
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Escrito un día de buen humor, en 1994. No ha cambiado mucho la cosa...
Al fin y al cabo, <tango> veinte años no es nada. </tango>
;-)
Como entiendo a las dos partes, y me ha tocado lidiar con estos problemas desde los dos lados de la mesa, me permito ofrecer mi opinión y mi experiencia, por si le fuese de utilidad a alguien, ya que creo tener buena opinión de ambos.
Livingstone está en su perfecto derecho de publicar lo que buenamente le parezca, sobre el dueño del medio en que publica y sobre María Santísima, si le parece. Le ampara la libertad de expresión y no hay nada que reprocharle.
Imparsifal está en su perfecto derecho de eliminar lo que crea oportuno, porque la responsabilidad civil, la económica y el buen funcionamiento del medio, son exclusiva responsabilidad suya.
¿Tienes derecho a Cantar el Asturias Patria Querida a voz en grito? Sí, pero no en el salón de mi casa. No es que te censure: es que no me sale de los huevos aguantarte, porque es mi salón. Por tanto, no es que conculque tu libertad de expresión, sino que hago uso de mi derecho a mandarte a cantar a otro lado.
Desde hace 40 años, y digo 40 años justos, conozco gente que quiere escribir en los periódicos artículos contra el dueño o contra algún anunciante. Es un puto clásico que debería figurar en los manuales de psicología. El motivo tiene que ver con lo gracioso que resulta, el poco coste que supone para el que lo escribe y el enorme daño que hace a quien trata de mantener la ética periodística. Lo siento, Livingstone, pero me parece una agresión, y una agresión basada, además, en las supuestas virtudes del otro, y no en sus defectos.
Si el otro es un cabrón, no le haces daño. Pero si es una persona recta y cabal, te la follas. Ese es el mecanismo y ese el motivo por el que al final, el director de un medio, quiera o no, acaba por ser un cabrón.
Escribir esa clase de cosas es un puto incentivo perverso. Y tolerarlas, también.
Aquí se escribe contra Elon Musk, y contra Varsavsky se escribe en Twiter, joder. Es de primero de buenos modales con tu anfitrión. De lo contrario, ponemos al administrador en la tesitura de elegir entre ser un censurador o ser un pringado. Un claro juego de tú siempre pierdes.
Y al que pone a otro en esa posición no se le puede presuponer buena fe, coño, Livingstone. Que tonto no eres.
A ver si nos damos todos un poco al realismo. Y no al mágico. Al otro.
Enlace al buscador de los archivos Epstein publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos:
"Este sitio alberga materiales pertinentes en virtud de la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein. Este sitio se actualizará si se identifican documentos adicionales para su publicación. Parte del contenido de la biblioteca incluye descripciones de agresiones sexuales. Por ello, se advierte que ciertas secciones de esta biblioteca pueden no ser apropiadas para todos los lectores."
Menéame nació como un Barrapunto abierto y permeable, un agregador generalista cuya clave fue ser una plaza ruidosa e influyente, capaz de tumbar webs por puro aluvión de tráfico cada vez que una noticia llegaba a portada, el llamado efecto Menéame. No se trata de idealizar los excesos del pasado, sino de reconocer que en esa apertura residía su valor.
Pero ese espacio, construido sobre la fricción y la participación, lleva años reconvirtiéndose. La administración ha pasado de sostener el debate a gestionar el comportamiento, una deriva evidente cuando se tildó de "rancios" a los usuarios que preferían la versión funcional frente a los cambios impuestos. Es la crónica de una degradación de manual: un proceso exponencial para transformar un servicio comunitario en un activo de extracción. Como resume carademalo en su artículo, llevan tiempo intentando “limpiar la paja del polvo”: una forma bastante precisa de describir años de ajustes orientados no tanto a mejorar el debate como a corregir, filtrar y reconducir el tipo de comunidad que lo sostiene.
El problema no es la monetización, pues los servidores tienen costes, sino rentabilizar una comunidad cada vez más dócil. En su popularización, Menéame ya empezó a devaluarse: menos pluralidad y más control para crear un espacio administrable donde el conflicto no desaparece, pero se clasifica, y el disenso se reconduce.
Ahí encajan los movimientos recientes: un consejo consultivo de legitimidad inocua, un rediseño que diluye la identidad y el uso de las comunidades como mecanismo de segmentación más que de pluralidad. A esto se suma una navegación hostil, saturada de publicidad invasiva y redirecciones forzadas. Al promocionar plataformas como Housers, la administración demostró anteponer la rentabilidad a la seguridad del usuario. Ahora, las suscripciones premium formalizan la jerarquización: la calidad del debate ya no depende de cómo se participa, sino de quién paga. Eso no es moderar; es pastorear.
Los episodios más reveladores no son los escandalosos, sino los sintomáticos. Si un perfil encaja en el modelo de tráfico de la plataforma, deja de ser un problema. No molesta el usuario tóxico, sino el improductivo. Lo vimos tanto con Housers como con JoseElFinanzas: la mala educación es tolerable si viene con billetera.
Lo más inquietante, sin embargo, es el modelo de interacción que representaban perfiles como ReyMambo23. Fuera un primer ensayo con IA guiada o simple deriva humana, la administración validó un patrón impermeable orientado a imponer el marco. Es un precedente peligroso: el uso del ruido y la saturación, venga de cuentas reales o automatizadas, como mecanismo de imposición discursiva. Si el eco de una opinión puede ahogar el diálogo real, están construyendo una máquina de asfixia del debate.
Menéame no intenta salvar una comunidad valiosa, sino rentabilizar su degradación bajo la excusa de la supervivencia económica. No se están muriendo; se están reconvirtiendo en un redil donde, además, pretenden que los pastoreados paguen la cuenta de la cerca.
Hoy El País publica un articulo de Miguel González que, bajo el título "La Armada del submarino único" nos cuenta como "la falta de inversión" deja a nuestra marina con un solo sumergible. Se refiere al programa S-80, el intento (hasta ahora no demasiado exitoso) de construir un sumergible en España, conocido por el gran público por los pequeños problemillas de sobrepeso que saltaron a los medios hace unos años.
Sin embargo, en las líneas finales, aparece un dato que llama la atención: el S-80 no solo va con varios años de retraso, sino que además lleva consumidos 3.685 millones de euros, con un incremento del 70% sobre el presupuesto original. Lo voy a repetir otra vez: 3.685 millones de euros, 70% de incremento. Y me quedo preocupado: ¿cómo se conjuga eso con "la falta de inversión" que, según el mismo artículo, ha condenado a nuestro país a tener solo un submarino? Es más... ¿cómo es posible que un país como Portugal tenga exactamente el doble, es decir dos? ¿Los portugueses invierten el doble en su Armada? Hago una regla de tres rápida: si por un submarino se pagan 3.685 millones y son insuficientes (porque entrará en servicio sin un elemento fundamental, el AIP que le permite una navegación silenciosa)... ¿cuánto se han gastado los vecinos en los suyos, ordenados en 2005, en servicio desde 2010 y además con AIP incorporada desde el minuto uno? . La respuesta: 880 millones de euros, 440 millones por submarino. Se han gastado un 12% de lo que nosotros llevamos tirado invertido en un sumergible que no entrará en servicio hasta, al menos, 2023 -trece años después de los portugueses, 22 años después de haber sido encargado- y, cuando lo haga, tendrá capacidades menores que los lusos.
En un país en el que gastarse 20.000 euros en vinilear unos buzones de correos supone una tormenta mediática con acusaciones de despilfarro, llama la atención que fundirse -lo voy a decir otra vez- 3.685 millones de euros en un submarino que aun no toca el agua no concite ningún interés. Que además se tenga todavía el cuajo de quejarse amargamente de que no se gasta lo suficiente es ya extraordinario. Tal vez habría que hablar de una pésima gestión del proyecto y de los fondos; de cómo -en lugar de seguir colaborando con países que tenían la experiencia en fabricar buques tan complejos, en este caso Francia- se decidió ir por libre sin ningún tipo de estudio o aval de capacidades técnicas; de la manera en la que han usado la bandera de la creación de empleo para convertir el S-80 en un sumidero de millones. De como nos han exigido recortes y ajustes y austeridades varias mientras ni dios planteaba la posibilidad de cancelar el teatro y comprar, como Portugal, sumergibles a Alemania; o a Francia; o a Japón. O no comprarlos, porque lo mismo resulta que nuestro país no puede permitirse -o no necesita- cierto tipo de sistemas de armas (aunque ese ya es otro debate).
En resumen: "falta de inversión" mis cojones morenos. La Armada ha incorporado las fragatas F-100, el buque anfibio portaaeronaves "Juan Carlos I" (otro día hablamos de que la unidad principal de la Armada esté dedicada a un señor que iba por Génova con una maleta de ruedas llena de billetes de 100 dólares) y, en los próximos años, las fragatas F-110. Lo que ha habido es falta de control, ausencia total de transparencia, irresponsabilidad y descontrol, pero la mayor culpa la tenemos nosotros, que damos por hecho que no hay que cuestionar los argumentos del lobby de Defensa y sus voceros, y soltamos los leuros alegremente porque, a fin de cuentas, es por España.
Si nos comparamos con países menores para ganar con la comparación, seremos un país menor; si queremos ser un país importante tenemos que compararnos con los mejores países ... aguantar el sonrojo, y usarlo como acicate para mejorar como país.
Traía alguien al nótame un tweet de Pablo Haro en el que, para contestar a su vez a otro tweet de PODEMOS que decía: "el PP es experto en situarnos a la cola de todos los rankings europeos"; sin embargo, Haro no utiliza índices europeos sino mundiales. ¿Desmienten o confirman esos índices que estamos a la cola? Veámoslo. Respecto al UE-15 (los 15 países que somos Estados Miembros desde antes de 2004 entrasen países de Europa del Este: Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Irlanda, Reino Unido, Grecia, Portugal, España, Austria, Finlandia y Suecia) somos:
Solo estamos consistentemente mejor que Grecia, a veces mejor que Portugal y/o Italia ... y no muy a menudo mejor que otros. Esa es nuestra realidad como país, y eso solo hablando del UE-15, ¿qué hay respecto a esas mismas clasificaciones si consideramos los 35 países OCDE?
¿Es todo desastroso? Si seguimos el hilo en Twitter de Pablo Haro veremos algunos índices en los que estamos incluso bien (muchos de ellos, no obstante, son vinculados con el turismo: gastronomía, visitantes, monumentos, etc). Además, somos líderes mundiales en transplantes, y hay otros datos positivos relacionados con nuestro país.
La cuestión es que antes de sacar pecho debemos ser extraordinariamente cautelosos y, ante la duda, considero que es mejor ser modestos para que no nos pongan la cara colorada por hablar más de la cuenta. ¿A alguien le hace dormir mejor por las noches que España esté por delante de países del Tercer Mundo y de países en desarrollo? ¿tenemos que deleitarnos con el hecho de que las clasificaciones mundiales no nos pongan todavía como democracia dudosa? ¿o debemos ser ambiciosos y aspirar a estar a la altura de los mejores? Mi respuesta a esas preguntas es que debemos ser ambiciosos y aspirar a tener más y mejor democracia y más y mejor bienestar, y para eso lo primero es reconocer que, siendo 11º-14º de 15 en tantos índices importantes del UE-15 y 20º-25º de 35 en esos mismos índices de la OCDE, en el contexto de la OCDE y la UE España es un país pobre y con importantes carencias.
Una vez sepamos dónde estamos podremos mejorar como país; si, en cambio, viviésemos una fantasía fomentada por políticos y medios de comunicación, según la cual seríamos en general parte de una supuesta élite mundial y un espejo en el que los demás debieran fijarse, ¿qué incentivo tendríamos los ciudadanos para exigir a los políticos crecer y mejorar? Cada vez que un medio de comunicación, un político, un formador de opinión, etc, os cuenten lo mismo que Pablo Haro, tenéis mi permiso para usar estos datos (y mi invitación para buscar otros) con los que replicarles en las redes sociales y darles un baño de realidad.
No soy abogado, no he estudiado derecho y ciertamente tampoco es de las materias que más me interesen, por eso prefiero abrirme a la opinión de los expertos y conocer su opinión sobre estas materias. Y cuando hablo de expertos hablo de jueces y abogados, no de los buitres gallináceos que salen por la mañana, por la tarde y para mi desgracia también por la noche cacareando y revoloteando sobre las desgracias ajenas.
Voy a ser breve y esquemático:
-El aumento de la dureza de las penas no conlleva de ninguna forma a una mayor disuasión, es objetivo que EEUU tiene una tasa de criminalidad mucho más alta a pesar de un carácter mucho más punitivo que el nuestro.
-El aumento de la dureza de las penas conlleva generalmente que los jueces son más reacios a aplicarlas, cuando un accidente de tráfico según la legislación puede llevarte 15 años a la cárcel por homicidio imprudente es probable que el juez no aplique ninguna pena e intente escurrir el bulto. O todo lo contrario, jueces aplicando penas máximas de forma legalmente justificada para delitos o crímenes que no lo merecen.
-La pena de muerte, como concepto, descansa sobre idea de que la justicia es infalible. Cuando se le da al estado la potestad de matar de forma legal, se está entendiendo que este estado, llevado por seres humanos imperfectos, tiene capacidad de no equivocarse jamás a la hora de dar un veredicto y por tanto que nunca va a morir nadie inocente. Esto es evidentemente mentira, el peligro de asesinar aunque sea a un sólo inocente ya nos debería dar suficiente asco como para no querer verla aplicada de ninguna forma.
-La cadena perpetua, además de ser un gasto absurdo, es un parche ridículo a un problema más amplio, el encierro en prisión no debe ir orientado a sacar de la sociedad al individuo que comete un delito sino a su rehabilitación e reinserción en la sociedad, no nos engañemos, la mayoría de los delincuentes en cárceles son comunes, personas que a pesar de merecer castigo, los delitos que han cometido han sido causa directa de su ambiente y por tanto son rehabilitables. Otra historia son aquellos clinicamente imposibles de rehabilitar, la minoría, los cuales serán los profesionales aptos los que deberían opinar qué hacer con ellos. La existencia de cadena perpetua puede conllevar a lo dicho anteriormente, la no aplicación de pena alguna cuando esta es la única opción o su aplicación desmedida en casos que aunque puedan adaptarse no lo merecen.
Hemos construido unas bases de derecho durante milenios que nos han llevado al día de hoy, los juicios por odio y venganza se dejaron atrás por razones de peso y el futuro es la rehabilitación, no el castigo.
Cuando hablamos de urbanismo, siempre se pone de ejemplo las ciudades americanas (que si, son horrorosas y tienen una planificacion de mierda): necesitas el coche para todo, viven a tomar por culo de cualquier cosa y no tienen transporte publico, etc. Así que la conclusión a la que llegamos es que es mejor vivir en mamotrecos de 20 alturas que según dicen te hace tener todo a mano, no necesitas el coche y el transporte público es viable, lo que hace a la ciudad más 'ecologica'.... ¿seguro? ¿O lo hace mas 'economica' al promotor y constructor? Claro, para que vamos a mirar otras ciudades si con el "mal" ejemplo yankee ya tenemos de sobra... ¿para qué mirar a Europa?
Entonces, podemos concluir que en Madrid, Barcelona, Valencia, etc no sería necesario ningún coche, deberian estar vacías de coches y el transporte público en cada esquina. La realidad es que estas ciudades están llenas de coches, no todo está a la vuelta de la esquina (y menos si vives en la periferia o ciudades dormitorio), los centros de trabajo y oficinas probablemente están en la otra punta de la ciudad donde la vivienda es aún mas cara, al igual que centros de ocio y actividades varias, centros comerciales, etc por lo que necesitas varios transportes públicos o el coche para llegar a ellos, hay hasta barrios nuevos donde no tienes nada más que un autobús, sin otra alternativa (en Madrid el Cañaveral, Las Rejas). Y el transporte público aún teniendo multitud de vehiculos particulares, va saturado en ciudades como Madrid (y supongo que Barcelona), imaginemos que no hay coches o vehiculos particulares... Y da la casualidad de que Madrid no está diseñada para la bicleta, ni por urbanismo ni por distancias.
¿Pero cómo son las ciudades europeas? ¿Viven todos hacinados en mamotrecos de 20 alturas o resulta que eso es una excusa que se ha vendido en España para que el pobrecillo constructor y promotor se forren de pasta cobrando por pisos mas que un chalet en cualquier ciudad europea? ¿Son las periferias de las ciudades europeas igual que en España?
Para empezar, un simple analisis de Eurostat ya nos deja ver que algo raro pasa en España con la vivienda:

Pero vayamos a ver unos cuantos ejemplos de esto en capitales y ciudades europeas. A ver si es como en las ciudades de USA que necesitan el coche hasta para mear...
Analicemos como son algunas de las zonas de la periferia de Paris (ciudad que se toma de ejemplo por muchos)
Sur:

Zona del aeropuerto de Orly:

Nanterre (al noroeste de Paris):

Savigny-sur-Orge (al sur de Orly):

Ahora, cojamos una zona de este último punto y veamos como es necesario el coche para todo:

Oh mon dieu! Parece que en 37 minutos en transporte publico estás en el centro de Paris saliendo a las 7:00 de la mañana. Y hay varias alternativas de transporte publico.
Podemos coger también otro lugar de la periferia de Paris también super ineficientes viviendo en casas y no en pisos, como Champigny-sur-Marne:

¿Necesitarán coche para todo? Según me han dicho, son super ineficientes y no es viable el transporte público en zonas así... que las ciudades Yankees es lo que hay que tomar de ejemplo:

Oh, là là! Parece que los residentes en Chamigny-sur-Marne también tardan 45 minutos en ir de sus ineficientes casas ajardinadas al centro de Paris en transporte público.
Otro de los tipicos que se ponen de ejemplo siempre... Veamos como son sus barrios perifericos y si tienen o no transporte público como los yankees.
Londres sur:


Shit!... Veamos más barrios que seguro que en alguno es ineficiente llevarles el transporte público... que no viven en pisos coño, que eso no es viable. Transporte publico para cuatro gatos, habrase visto!
Londres (Fullham):


Londres Norte:


Oh my God! Pues también oye.
Oslo noroeste:


Oslo sureste:


En bici 21 minutos... y en transporte publico 23 minutos al centro de Oslo.
Copenhague Sur:


Este seguro que si... joder si tienen el espacio reducido, deberían de hacer como Singapur, construir rascacielos que se quedan sin país...


Vaya, tambien tienen transporte público. No es necesario el coche.
Seguro que en alguna zona de alrededor son super ineficientes y para nada ecologicos, todos tirando de coche si o si sin alternativa de transporte público, veamos:
Weidevanne


Vaya, tampoco, en 36 minutos mas o menos estan en el centro de Amsterdam...
Stuttgart este


Scheiße! Vaya, aqui aparte de tener tren y varias paradas (U), les pilla el centro de Stuttgart a 23 minutos andando...


Esto si que es el colmo! Los ineficientes suecos de Estocolmo que viven en sus chalecitos en las afueras, en 34 minutos están en el centro de Estocolmo... y en transporte público y a 32 minutos en bici!!
Venga, sigamos construyendo mega barrios en Madrid y periferia con mega edificios-carceles para meter a toda España bien hacinadita. Podemos conseguir si nos lo proponemos meter a 48 millones de españoles en Madrid y alrededores a precio de chalet de lujo... a por el record Guinness de densidad! Que lo otro es super ineficiente, que lo dicen con ejemplos de ciudades USA...
La noche antes de beber la medicina, soñé que me ahogaba en un río de tinta.
Esto es lo que no te dicen sobre el sufrimiento: que eventualmente te vuelves adicto a tu propia agonía. Que el ego, esa entidad fantasmal que habita el espacio entre quiénes creemos ser y la nada que realmente somos, se alimenta tanto del dolor como del placer. Que después de suficiente tiempo, ya no sabes la diferencia entre existir y defenderte de la existencia.
Durante años viví como un hombre que construye murallas. Cada logro era un ladrillo. Cada mentira, argamasa. Cada acto de generosidad calculada, un torreón desde el cual observar mi superioridad. Mi belleza, mi inteligencia, mi sensibilidad artística... todo lo que podría haber sido simplemente parte de mí se convirtió en munición para la guerra interminable contra mi propia insignificancia.
La doctrina budista tiene una palabra para esto: dukkha. Occidente la traduce como "sufrimiento", pero esa traducción es demasiado pequeña, demasiado limpia. Dukkha es el roce constante de un hueso dislocado. Es la sed que nunca se sacia. Es el sabor metálico del miedo que acompaña cada respiración cuando vives creyendo que eres algo que debe ser protegido, alimentado, perpetuado, cuando vives creyendo que "eres“.
Mi padre murió un martes.
Los budistas hablan del anicca, la impermanencia. Todo lo compuesto se descompone. Todo lo que nace, muere. Pero cuando tu padre deja de respirar en una cama de hospital mientras tú sostienes su mano, el concepto se vuelve carne. La impermanencia deja de ser filosofía y se convierte en el sonido de un monitor que emite un tono continuo, la temperatura decreciente de la piel, el peso imposible de la ausencia.
Después vinieron las otras pequeñas muertes: el trabajo que se evaporó, el dinero que nunca llegó, el cuerpo que comenzó a traicionarme con síntomas que ningún doctor podía nombrar. Me convertí en un hombre hecho de polvo mantenido junto solo por el hábito de la cohesión.
Y aún así, el ego persistía. Incluso en la ruina, especialmente en la ruina, se aferraba más fuerte. "Mira cuánto sufro", susurraba. "Mira lo especial que es mi dolor."
La neurociencia moderna ha descubierto algo extraordinario: que el cerebro tiene una estructura llamada Red Neuronal por Defecto, un sistema que se activa cuando no estamos enfocados en tareas externas. Es el autor de la narrativa del yo, el guionista que convierte el caos de la experiencia sensorial en la telenovela coherente que llamamos "mi vida". Es la voz que comenta, juzga, compara, planea, recuerda, lamenta.
Cada noche, cuando nos hundimos en el sueño profundo, esta red se silencia. Por unos minutos preciosos, el narrador abandona el teatro. La obra continúa sin protagonista. Pero ocurre en la oscuridad, sin audiencia, y al amanecer el actor vuelve al escenario sin recordar que alguna vez existió algo más allá del papel que interpreta.
La ayahuasca no es iluminación en una botella. Es demolición líquida.
La ceremonia ocurrió en una casa a las afueras de la ciudad, un lugar donde las luces de la civilización aún eran visibles pero ya no importaban. Doce extraños sentados en círculo, cada uno cargando su propio peso de desesperación sin nombre. El curandero -un hombre cuya edad era imposible de determinar- sirvió el brebaje en pequeñas copas de cerámica. Sabía a tierra, a muerte vegetal, a todo lo que las ciudades nos enseñan a olvidar.
"Esto te mostrará lo que necesitas ver", dijo. "No lo que quieres ver."
Treinta minutos después, el mundo se desintegró.
La dimetiltriptamina, el principio activo de la ayahuasca, es la única sustancia psicodélica que el cuerpo humano produce naturalmente. Está en tu cerebro ahora mismo, en cantidades traza. Algunos investigadores creen que se libera en grandes cantidades durante el nacimiento y la muerte, que químicamente hablando, nacer y morir se sienten exactamente igual. Que quizás todo lo que llamamos "vida" es solo el espacio entre dos experiencias de DMT.
Cuando la molécula inundó mi cerebro, no experimenté visiones celestiales o encuentros con entidades cósmicas. Experimenté algo mucho más aterrador: la verdad.
Vi cada vez que había elegido la imagen sobre la autenticidad. Vi la pornografía no como placer sino como anestesia, el onanismo como un intento desesperado de tocarme a mí mismo porque nadie más podía alcanzar al hombre detrás de la máscara. Vi mi generosidad como chantaje emocional, mi inteligencia como un muro, mi dolor como vanidad. Vi que había construido una persona entera a partir de reacciones, que "yo" era solo un contrato social sostenido por el miedo a la disolución.
Los budistas llaman a esto anatta: no-yo. No que no existas, sino que no existes de la manera que crees. Que la sensación de ser un sujeto sólido, continuo, separado, es una ilusión cognitiva, un truco de la conciencia tan convincente que pasamos vidas enteras sin cuestionarlo.
Durante cuatro horas, ese truco dejó de funcionar.
Vomité. Lloré. Grité en idiomas que no conozco. En algún momento, dejé de saber dónde terminaba mi cuerpo y dónde comenzaba el suelo. El curandero cantaba ícaros -canciones medicina- pero sonaban como si vinieran desde dentro de mi propio cráneo.
Entonces llegó el momento que no tengo palabras para describir.
El "yo" simplemente... cesó.
No me disocié. No me desmayé. La conciencia permaneció, más brillante y más vasta que nunca. Pero el punto de vista, la sensación de que había alguien experimentando la experiencia, se evaporó. Era como si toda mi vida hubiera estado mirando el mundo a través de un caleidoscopio, y de repente alguien había quitado el tubo y todo era solo luz, sin fragmentación, sin intermediario.
Los místicos cristianos lo llaman unión mística. Los sufíes: fana, aniquilación. Los budistas zen: kensho, ver la naturaleza verdadera. Pero todos están apuntando al mismo territorio inefable: el momento en que el mapa del yo se quema y descubres que nunca fuiste el cartógrafo. Siempre fuiste el territorio.
No sé cuánto duró. El tiempo había dejado de ser lineal. Pero eventualmente, como una marea, el ego regresó. Excepto que ahora sabía -no creía, sabía- que era una construcción. Útil, quizás necesaria para funcionar en el mundo, pero no más real que un personaje en una obra de teatro.
Los días que siguieron fueron un naufragio en cámara lenta.
La integración -el proceso de tejer la experiencia psicodélica de vuelta a la vida ordinaria- es donde la mayoría de las personas fallan. Tienes el destello, el kensho, y luego regresas al mundo que te exige ser alguien: un trabajador, un hijo, un ciudadano, una identidad. El ego no muere fácilmente. Se reagrupa. Negocia. Incluso trata de apropiarse de la experiencia: "Mira, tuve una experiencia espiritual. Ahora soy aún más especial."
Pero algo en mí estaba roto de una manera que no podía ser reparada. O quizás algo estaba reparado de una manera que no podía ser rota nuevamente.
Durante semanas, caminé en niebla. Perdí grandes franjas de memoria. Personas me contaban historias sobre "nuestro pasado" y sonaban como anécdotas sobre un extraño que compartía mi nombre. No era amnesia en el sentido clínico. Era más como si el pegamento que había sostenido la narrativa de "mi vida" se hubiera disuelto, y los eventos ahora flotaban libremente, sin dueño.
Los neurocientíficos que estudian experiencias místicas han descubierto que pueden causar lo que llaman "interrupción de la continuidad autobiográfica". El sentido de ser la misma persona que ayer, que hace diez años, se basa en redes cerebrales específicas. Cuando esas redes se interrumpen —por meditación profunda, por psicodélicos, por ciertos tipos de trauma— la historia del yo puede fragmentarse, reescribirse, o simplemente dejarse ir.
Entonces, un martes sin importancia, mientras preparaba café en mi cocina, me rendí.
No fue dramático. No hubo decisión consciente. Fue más como exhalar después de contener la respiración durante décadas. El esfuerzo de mantener la persona que había sido simplemente... se detuvo.
Aquí está la cosa extraña sobre la rendición: parece la muerte pero se siente como nacimiento.
Las conductas que habían definido mi existencia -la pornografía, el onanismo compulsivo, la búsqueda desesperada de validación externa- simplemente dejaron de interesarme. No por fuerza de voluntad o represión, sino de la misma manera que dejas de jugar con juguetes de niño. No porque los juguetes sean malos, sino porque has superado la etapa en la que proporcionan lo que necesitas.
Hice algo aún más extraño: comencé a inventar historias falsas sobre mí mismo. Le conté a amigos que había visitado prostíbulos, que había tenido problemas con el alcohol ... cosas que nunca sucedieron. Cuando me preguntaban por qué mentía, no podía explicarlo excepto diciendo que la perfección percibida se sentía como otra prisión. Que si la gente me veía como inmaculado, estaban viendo otro ego, solo que uno más pulido. Y yo quería ser visto como lo que realmente era: nadie en particular. Ordinario. Humano. Imperfectamente real.
Los budistas tienen un concepto llamado upaya, medios hábiles. A veces, para liberarte de una trampa, necesitas una trampa más grande. A veces, para matar al ego espiritual, necesitas profanar la imagen que otros tienen de ti. Incluso si eso significa mentir sobre quién eres para acercarte a no ser nadie.
Hoy, dos años después, vivo en la extraña tierra entre mundos.
Grandes secciones de mi pasado están ahora envueltas en bruma. Miro fotografías de "mí" en eventos que "asistí" y siento la distancia que se siente al mirar fotos de tus abuelos jóvenes. Reconocimiento sin identificación. La sensación de "eso sucedió", pero no "eso me sucedió a mí".
¿Es esto una pérdida? Los neurólogos podrían llamarlo disociación. Los psicólogos podrían preocuparse por fragmentación. Pero el camino budista no tiene como objetivo la preservación del yo. Tiene como objetivo ver a través del yo. Ver que el prisionero y el carcelero son la misma ficción. Que la puerta de la jaula siempre estuvo abierta porque nunca hubo jaula, solo el hábito de actuar como si la hubiera.
No recomiendo la ayahuasca. No recomiendo ningún camino particular. Los budistas tradicionales dirían que tomé un atajo peligroso, que el verdadero despertar viene de décadas de meditación disciplinada, no de una noche de química cerebral alterada. Y tienen razón, hasta cierto punto. El DMT puede romper el ego temporalmente, pero no te enseña cómo vivir sin él. Esa es la obra de toda una vida.
Pero tampoco me arrepiento. A veces necesitas que tu mundo explote para darte cuenta de que está hecho de escenografía. A veces necesitas morir para descubrir que la muerte es solo otra historia que el ego cuenta sobre lo que no puede controlar.
Esta mañana, preparé café nuevamente. Vi el vapor elevarse de la taza, sentí el calor atravesar la cerámica hacia mis palmas. Y por un momento, solo un momento, no había nadie allí para tener la experiencia. Solo la experiencia misma, autoconocida, sin observador. Luego el "yo" regresó, como siempre lo hace, porque esto es lo que hace la conciencia en forma humana: se olvida y se recuerda, una y otra vez, en un ritmo tan antiguo como respirar.
Pero ahora sé la diferencia. Sé que el yo es como las olas en el océano: real en su expresión momentánea, pero nunca separado del agua que lo compone. Y ese conocimiento, ese simple reconocimiento, cambia todo y nada.
Todavía pago las facturas. Todavía siento dolor. Todavía cometo errores. Pero ahora los errores no amenazan con destruirme, porque no hay un yo sólido que destruir. Solo patrones. Solo hábitos. Solo esta extraña, preciosa, ordinaria experiencia de ser temporalmente humano.
Los maestros zen dicen: "Antes de la iluminación, corta leña, carga agua. Después de la iluminación, corta leña, carga agua."
Todo sigue igual. Todo es completamente diferente. Y quizás esa paradoja es la única verdad que vale la pena conocer.
La taza se enfría en mis manos. La bebo de todos modos. Esto, también, es sagrado. Esto, también, desaparecerá.
Y yo, quien sea que sea yo, no podría estar más agradecido de presenciar su desvanecimiento.

Hubo un tiempo en el que el Partido Republicano tenía un discurso relativamente sencillo de identificar. Mercado libre, Estado mínimo, defensa del comercio internacional, fe en el capitalismo sin trabas. Un conjunto de principios económicos que, con independencia de sus efectos reales, al menos ofrecía coherencia interna. Uno podía estar o no de acuerdo, pero sabía qué esperar.
Eso cambió. No de golpe, pero sí de manera profunda. Y el momento bisagra tiene nombre propio: Donald Trump.
Lo que Trump logró en 2016 no fue solo ganar unas elecciones. Fue reescribir el manual del conservadurismo estadounidense sin apenas disimulo. Y lo hizo con una operación tan audaz como contradictoria: presentarse como enemigo de las élites siendo, él mismo, un miembro destacado de ellas. Un magnate inmobiliario, criado en el privilegio, con contactos en todos los sectores del poder económico y mediático, que supo vender la idea de que representaba al hombre común frente al establishment.
No fue casualidad. Fue cálculo político. Porque Trump entendió algo que sus rivales dentro del partido aún no querían aceptar: que el discurso tradicional republicano había dejado de funcionar para amplias capas de su propio electorado.
Durante décadas, el libre comercio había sido presentado como una bendición universal. Los tratados internacionales, la globalización, la competencia sin restricciones: todo eso, según la ortodoxia republicana, beneficiaba a todos. Pero en las zonas industriales del Medio Oeste, en los pueblos mineros de Pensilvania o en las comunidades manufactureras de Ohio, esa promesa no se había cumplido. Las fábricas cerraban, los empleos desaparecían, los salarios se estancaban. Y mientras tanto, las grandes corporaciones —las mismas que financiaban las campañas republicanas— seguían acumulando beneficios récord.
Trump no inventó ese descontento. Solo supo capitalizarlo. Y lo hizo cambiando radicalmente el mensaje: el enemigo ya no era el Estado, sino China, México, los tratados comerciales injustos, las élites globalistas. De pronto, el Partido Republicano, paladín histórico del libre mercado, empezaba a hablar de aranceles, de proteccionismo, de recuperar empleos industriales aunque eso significara romper acuerdos internacionales.
El giro fue espectacular. Pero lo verdaderamente revelador no fue el cambio en sí, sino su lógica. Trump no abrazó el proteccionismo por convicción ideológica. Lo hizo porque, en ese momento, el libre mercado ya no le beneficiaba políticamente frente a economías más competitivas como la china. Cuando eres el actor más fuerte, defiendes la apertura. Cuando empiezas a perder terreno, cierras las fronteras.
No es principio. Es táctica.
Pero el cambio no se limitó a la economía. Hubo otro desplazamiento, quizá más profundo, relacionado con la forma de ejercer y comunicar el poder.
Antes, incluso los gobiernos más agresivos necesitaban disfrazar sus intenciones. Las invasiones se justificaban con informes de inteligencia, las sanciones con violaciones de derechos humanos, las intervenciones militares con la protección de la democracia. Había un código implícito: no podías decir en voz alta lo que realmente buscabas. Había que mantener, al menos, las formas.
Trump rompió ese pacto. No solo en lo discursivo, sino en lo simbólico. Cuando habló de quedarse con el petróleo de Irak, no lo dijo como desliz. Lo repitió durante años. Cuando su administración dejó claro, por boca de John Bolton, que el petróleo venezolano era parte del interés estadounidense en el cambio de régimen, tampoco hubo eufemismos. Cuando amenazó a países enteros con destrucción económica si no cedían a sus demandas, no lo envolvió en retórica diplomática. Lo tuiteó. Cuando dejó claro que Estados Unidos iría a por los recursos que considerara estratégicos, lo dijo sin rodeos.
Y eso cambió algo fundamental en la política exterior estadounidense: la máscara dejó de ser necesaria.
Los demócratas, mientras tanto, siguen utilizando el mismo lenguaje de siempre. Hablan de alianzas, de multilateralismo, de derechos humanos, de responsabilidad internacional. Mantienen la ficción de que hay un orden basado en reglas y que ellos son sus defensores. Pero cuando se les observa actuar —en Yemen, en Siria, en su apoyo incondicional a ciertos regímenes, en su uso masivo de drones—, la distancia entre el discurso y los hechos es exactamente la misma que con los republicanos. Solo que ellos aún sienten la necesidad de ocultarlo.
Trump y el nuevo republicanismo no mienten menos. Simplemente han dejado de fingir que mienten. Y eso, paradójicamente, les ha dado una ventaja comunicativa inesperada: proyectan autenticidad. Cinismo descarado, sí, pero autenticidad al fin y al cabo.
Lo más inquietante de todo esto no es que Trump haya traicionado los principios republicanos tradicionales. Es que los ha reemplazado sin que el partido, en su conjunto, haya opuesto resistencia real. Porque, al final, esos principios no eran tanto convicciones como herramientas. Funcionaban cuando servían para ganar elecciones y mantener el poder. Cuando dejaron de funcionar, se cambiaron.
El Partido Republicano ya no es el partido del libre mercado. Es el partido de lo que funcione en cada momento. Proteccionismo si es necesario, desregulación si conviene. Apelar al pueblo llano mientras se goberna para los ricos. Romper alianzas internacionales si eso rinde electoralmente, y reforzarlas si no queda más remedio.
Lo que define a este partido ya no es un conjunto de ideas, sino una disposición absoluta a cambiar de forma para conservar el poder. La serpiente muda de piel, pero sigue siendo serpiente.
Y quizá ese sea el verdadero legado de Trump: no haber inventado una nueva ideología, sino haber normalizado la ausencia de ella. Haber demostrado que se puede gobernar sin necesidad de coherencia doctrinal, solo con pragmatismo electoral y con la capacidad de leer, y explotar, el clima político del momento.
Mientras tanto, los demócratas siguen creyendo que la batalla se gana con buenos modales y discursos bien construidos. Siguen hablando de principios, de normas, de instituciones. Y siguen perdiendo terreno ante un adversario que ya no juega con esas reglas.
Porque Trump no cambió solo al Partido Republicano.
Cambió las reglas del juego político.
Y todavía no está claro si alguien, del otro lado, se ha dado cuenta.
Aquí están mis ocho principales beneficios para la salud mental de la lectura:
Cuando empiezas a leer un libro realmente bueno, a menudo es difícil dejarlo, la historia te cautiva y el tiempo desaparece a medida que te absorbes. Cuando llegas al final, te sientes triste porque se ha acabado, o estás tan ansioso por conseguir el siguiente libro de la serie que le envías un correo electrónico al autor a diario. Es un sentimiento mágico y la elección de leer un libro puede proporcionar una serie de otros beneficios.
Perderse en un buen libro, poema o simpelemente leyendo la letra de una canción ha demostrado que reduce los niveles de estrés. Tal es el efecto que muchos profesionales aseguran que leer tan sólo seis minutos al día puede reducir los niveles de estrés en un 60% al reducir el ritmo cardíaco, aliviar la tensión muscular y alterar el estado de ánimo.
Estre hamente ligada a la reducción de los niveles de estrés cuando se lee, está la capacidad de escapar del mundo real. Olvidar las preocupaciones puede ayudarte a resolver ciertos problemas en tu familia o en el trabajo.
Se ha demostrado que las personas que leen ficción mejoran su nivel de empatía, la capacidad de entender las creencias, sentimientos y pensamientos de los demás. Conocida como la teoría de la mente. Las investigaciones han demostrado que las personas expuestas a la ficción predijeron los resultados de una tarea de empatía e incluso se correlacionaron positivamente con el apoyo social.
Se demostró que la participación en actividades cognitivas, como la lectura a lo largo de la vida (tanto en las primeras como en las últimas etapas de la vida), ralentiza la pérdida de memoria en comparación con los que no participan en actividades de estimulación mental.
Hay investigaciones científicas que demuestran que leer y luego hablar de lo que has leído podría ser beneficioso para la salud mental y el bienestar. Hay algo llamado biblioterapia y tiene un profundo efecto en las personas que sufren de depresión. Los participantes informaron de una mejora en la concentración, una mejor comprensión emocional, un aumento de la autoconciencia y la capacidad de discutir temas significativos relacionados con el ser y el ser.
Llegar a ser adulto puede ser difícil, muchas cosas cambian durante este tiempo y explorar la auto-identidad es crucial.
Leer libros te hace más listo, ya que aprendes cosas nuevas, experimentas diferentes culturas, te puede ayudar a descubrir cosas sobre ti mismo y a comprenderte mejor. Se han visto diferencias cognitivas entre los que leen mucho y los que leen poco. Las personas que están expuestas a más información escrita están asociadas con un mayor vocabulario, conocimiento general y habilidades verbales.
La salud mental es importante para todos en la sociedad.
Me he decidido a agrupar las causas (seguro que me queda alguna) del encarecimiento que estamos sufriendo a escala global y en España de los combustibles.
-Depreciación del Euro con respeto al Dólar old.meneame.net/story/euro-cada-vez-mas-debil-dolar-cada-dia-mas-fuert
-Aumento del coste del refino porque se usa gas old.meneame.net/story/capacidad-refino-cuello-botella-entre-oferta-dem
www.abc.es/economia/abci-estadistica-revela-precio-convertir-petroleo-
-Aumento del la demanda global (y China aún no ha despertado de las restricciones COVID) www.eleconomista.es/materias-primas/amp/11266869/La-demanda-mundial-de
-Sanciones desde occidente a uno de los principales productores mundiales como es Rusia old.meneame.net/story/ue-acuerda-prohibir-90-importaciones-petroleo-ru
old.meneame.net/story/embargo-petroleo-ruso-anade-presion-sobre-precio
-Impuestos del Estado www.autofacil.es/gasolina-barata/impuestos-tienen-gasolina-gasoil/2640
-Subvención pública de España de 0,20cnt al consumidor www.autobild.es/noticias/gobierno-mantendra-ayudas-paliar-encarecimien
-La Agencia Internacional de Energía avisó de que el pico sería en 2020 https://old.meneame.net/story/hemeroteca-agencia-internacional-energia-pico-petroleo-2020
-Inflación desbocada old.meneame.net/story/precio-gasolina-gasoleo-esta-disparado-no-culpa-
-¿Opep+ negándose a aumentar la producción porque Rusia es socia?old.meneame.net/story/rusia-arabia-saudi-afianzan-cooperacion-formato-
-Mínimas inversiones en nuevos proyectos por parte de las petroleras ://old.meneame.net/story/ceo-aramco-mayor-petrolera-mundo-advierte-interrupcion-mundial
-Políticos que van tarde en energías renovables y electrificación y ahora son todo prisas old.meneame.net/story/tenemos-plan-llenar-espana-enchufes-coches-elect
-Especulación de los mercados old.meneame.net/story/saudies-elevan-precios-petroleo-mas-esperado-med
-Todas las petroleras en beneficios récord old.meneame.net/story/precio-petroleo-alza-gigante-petrolero-aramco-re
-Todos quieren pescar en rio revuelto old.meneame.net/story/india-saca-partido-sanciones-rusia-compra-petrol
-Pactamos y levantamos sanciones a nuestros enemigos como Irán y Venezuela para aliviar el mercado old.meneame.net/story/estados-unidos-puede-permitir-fluya-mas-petroleo
old.meneame.net/story/biden-da-oxigeno-maduro-permite-vender-petroleo-
-Politicos que se creen economistas old.meneame.net/story/borrell-moscu-tendra-bajar-precios-objetivo-les-
-Los 7 más poderosos estados del mundo se doblegan y piden a la OPEP+ aumentar la producción old.meneame.net/story/g7-exige-opep-impulsar-produccion-mitigar-subida
¿Las consecuencias?
Dolorosas ¿3€ antes de Julio? ¿Restricciones a la movilidad los fines de semana? ¿Racionamiento por persona/vehículo/día?
Hace unos días, poco antes de que comenzara la Semana Santa de Sevilla, un amigo me escribió para preguntarme si quería que me avisara cuando fuese a salir durante la semana. Le dije que no tenía muchas ganas, que no me gustaba la Semana Santa y que si salía era para hacer otros planes. Pasado un par de días me volvió a escribir y me terminó confesando que no tenía muchas ganas de salir pero que si no salía "decepcionaba", porque su entorno esperaba verlo, como todos los años, viendo procesiones.
Como se ve, tuve que recordarle por enésima vez que no me gustaba la Semana Santa. También me llamó un familiar hace poco y le dije que tenía trabajo varios días de la semana para decir "anda, te vaja perdé toas la prozesioneee". Simplemente me reí, me aburre tener que recordar que no, que no me gusta la Semana Santa, que la aborrezco...
Tengo más de una razón para ello. El otro día salí de mi casa, en pleno centro de Sevilla, para comprar un mísero y triste bote de tomate para hacer pasta. Eran las 20:30, me dirigí al chino a 100 metros de mi casa, no pudo volver hasta las 00:00 de la noche. Inmediatamente se formó un tapón de personas frente a mi casa. Como otros años, podría haber intentado atravesar esa muchedumbre intentado dar o recibir el menor número de codazos posible. Pero ya no, me rindo, paso de pelearme con tapones de personas en Semana Santa como hacía otros años. Del mismo modo que ya no hago apuestas por intentar no cruzarme con ninguna procesión durante la semana. Me resigno.
Cuando me piden hablar de la Semana Santa les digo a los que son de fuera que "se lo recomiendo pero sólo una vez". ¿Estoy seguro de lo que estoy diciendo? Luego no faltan los comentarios de personas que te dicen que NO eres sevillano porque no te gusta la Semana Santa ni sabes bailar sevillanas. ¿Es una obligación?
Es muy fácil achacar un problema a la presión social, pero creo que gran parte de los feligreses están enredados en su propio "peer pressure", el que sienten que su entorno ejerce sobre ellos y el que ellos, por aprendizaje social, ejercen sobre otros.
Pero, no voy a hablar de ello. Voy a hablar de otra cosa, más simple. ¿Estamos seguros de que nos gusta la Semana Santa? Por que no faltará quien diga que lo vive como evento cultural o artístico y/o el que carga este ritual de misticismo y que llora cuando ve a la misma Virgen de todos los años ser procesionada frente a sus ojos entre toda la parafernalia de la que viene siendo rodeada. Pero en el fondo, no deja de ser esto consecuencia de lo mismo por lo que apoyas a la selección española durante el Mundial, celebras las victorias de Nadal o te emocionas cuando sale ( salía) España a cantar en Eurovisión y recibí 12 puntos (alguna vez)... es un sentimiento de pertenencia y el sentimiento de pertenencia es aprendido, irracional... es puro simbolismo.
No sé si alguna vez habéis estado en la Semana Santa. Habitualmente tendemos a idealizar lo que no conocemos. Si cumples con todos los hábitos del evento vivirás lo siguiente:
Eso es la Semana Santa de Sevilla. Y no es un día, son siete. Y así todos los años, para ver lo mismo, una y otra y otra y otra vez.
No sé qué porcentaje de las personas que viven esto realmente saben, en su subconsciente, que eso no les gusta. Esto puede ser como quien no quiere reconocer que no le gusta la gente del sexo contrario o como quien no quiere reconocer que no le gusta el fútbol o etc... cuando formas parte de un grupo, no quieres decepcionar al grupo. "Salir del armario" y reconocer que no te gusta la Semana Santa puede ser muy difícil en algunas familias hispalenses. Pero tú, que eres de fuera, y que lo único que sabes de la Semana Santa es el montaje televisivo que te muestran con exclusivamente los momentos álgidos y "bonitos" del evento te advierto, eso es sólo una realidad de la Semana Santa, el resto es todo lo otro que comento.
Y yo por suerte puedo afirmar que sí, la Semana Santa es aburrida.
Si pensabas que ya lo habías leído todo acerca del exaccionista más querido por la comunidad meneante, no te pierdas sus flamantes aventuras veraniegas por la Noruega socialista, el infierno en la tierra con radares y atascos :lol:
Os prometo más diversión que cuando visteis aquel meneo relacionando Martin Varsavsky con con la lista Epstein, que ya es decir. Pero bueno, de ese tema mejor no hablar que está prohíbido y no quiero que me censuren.
Aquí podéis leer sus últimas sandeces:
twitter-thread.com/t/1959320498212426175
Muchas gracias Martin por abrirme los ojos, yo ya no soy el mismo, era un ciego que no sabía relacionar el socialismo con las carreteras de montaña, los límites de velocidad y los túneles. Pero ahora, gracias a ti, he podido ver la luz. A partir de ahora nunca más cruzaré un tunel ni visitaré un país montañoso.
Maldito socialismo, lo está arruinando todo.
Muchos filósofos han puesto en duda que vivir sea algo deseable, pero solo unos cuantos se han atrevido a llegar a las últimas consecuencias de esta postura y afirmar de forma razonada y rotunda que sería mejor no tener hijos y por tanto no traer individuos a un mundo en el que es probable que vivan situaciones en las desearían no haber nacido. El motivo de que tan pocos pensadores hayan llegado al fondo de esta cuestión y de que sus ideas no sean más conocidas creo que es obvio: son ideas que pocos tienen ganas de escuchar o incluso de pensar (especialmente en una cultura en la que el “pensamiento positivo” es prácticamente obligatorio).
Esta postura es el antinatalismo, es decir, la idea de que tener hijos es siempre un acto egoísta cuyo objetivo es cubrir un vacío en la vida de los padres sin tener en cuenta que es imposible asegurar que el futuro hijo vaya a tener una vida feliz. En otras palabras, la procreación sería un acto carente de ética en el que unos individuos utilizan a otro como medio para conseguir un fin, obviamente sin que haya ninguna posibilidad de pedirle su consentimiento antes.
Más allá de las intuiciones sobre la crueldad del mundo que casi todo el mundo ha experimentado alguna vez (y que probablemente sean uno de los motivos del origen de las religiones), quizá el argumento filosófico más claro a favor del antinatalismo es el del utilitarismo negativo, que podría resumirse en que no hay una obligación moral de traer al mundo a alguien que no existe para que experimente una posible felicidad, pero sí existe la obligación moral de evitar la posibilidad de sufrimiento que implica el engendrar a una persona. De hecho, contradecir la primera parte de esta afirmación supondría sostener que es inmoral no tener cuantos más hijos mejor, ya que estaríamos privando de una posible felicidad a todos los que no lleguen a concebirse.
Inmediatamente suelen surgir objeciones a estas ideas. La primera es el suicidio: si alguien no es feliz o no soporta la vida siempre tiene la opción de suicidarse. Este argumento es criticable por varios motivos, entre otros:
La segunda objeción que suele presentarse al antinatalismo es que llevaría a la extinción de la humanidad en el caso (poco probable) de que todo el mundo se convenciera de que es lo correcto. Por supuesto es así, pero esto no supone ningún problema lógico para los que lo defienden, ya que la existencia de la humanidad no tiene por qué ser un bien en sí mismo, igual que no lo es el nacimiento de un ser humano (Por cierto que esto tiene consecuencias para la llamada “paradoja de Fermi”, aunque sea meternos en terrenos colindantes con la ciencia ficción. Muchos científicos se extrañan de que aún no hayamos sido capaces de detectar señales de inteligencia en el Universo y se han ofrecido diversas explicaciones, algunas bastante peregrinas, a las que se podría añadir la siguiente: tal vez el razonamiento antinatalista ya no se pueda ignorar cuando se llega a un nivel de progreso determinado y que esto provoque la extinción de todas las especies que lleguen a cierto umbral de inteligencia, sea natural o artificial).
Otra objeción que suele hacerse a una visión negativa de la vida en su conjunto es que gran parte de los sufrimientos son evitables, y que se deben a la ignorancia o la maldad del ser humano, que será poco a poco paliada y corregida por el avance de la ciencia y de la cultura. Aparte de que no hay motivos para estar de acuerdo con tal optimismo si no es por el voluntarismo que queramos ponerle, y que la felicidad futura no justifica la desgracia presente, la posición de los antinatalistas es la de un pesimismo esencial, es decir, que la vida tiene un fallo de diseño, no es algo que dependa de circunstancias concretas (pesimismo contingente). Poniéndonos en el mejor de los casos, aunque sólo existiera la más mínima probabilidad de daño o sufrimiento para el ser humano (y estamos hablando de una situación a la que, siendo realistas, nunca llegaremos), se seguirían aplicando los argumentos utilitaristas antes mencionados: no hay ningún motivo para traer a nadie al mundo y sí para no traerlo.
Otra objeción más: según ciertos estudios hay mucha más gente feliz que gente infeliz. Ignorando la cuestión de que incluso gente mayormente feliz ha podido sufrir episodios de sufrimiento insoportable a lo largo de su vida, a esto se podría responder lo mismo que a la objeción anterior. No tenemos ningún derecho a traer a la existencia a personas infelices simplemente porque, de media, haya más personas felices. Evitar el futuro daño, aunque sea de una minoría, debe tener preferencia sobre el intento de satisfacer a personas que no existen, por muchas que sean.
En todo caso, es evidente que los estudios sobre la felicidad de las personas están sesgados en un aspecto: no se puede pedir la opinión de los que ya han muerto, y casualmente la muerte y todo lo que le precede suele ser precisamente la parte más desagradable de la vida (esto recuerda cierta historia, probablemente apócrifa, que relataba el historiador griego Heródoto). Aún peor, según otros estudios los seres humanos tendemos a olvidar con más facilidad lo desagradable que lo agradable, por tanto en retrospectiva nuestra vida siempre parecerá mejor de lo que es.
La idea de que vivir es una desgracia más que otra cosa es muy antigua. Nietzsche, el vitalista por excelencia, da un impactante ejemplo de la presencia de este tema en la tradición griega en su primer libro, El nacimiento de la tragedia:
Una vieja leyenda cuenta que durante mucho tiempo el rey Midas había intentado cazar en el bosque al sabioSileno, acompañante de Dioniso, sin poder atraparlo. Cuando por fin cayó en sus manos, el rey pregunta qué es lo mejor y más preferible para el hombre. Rígido e inmóvil calla el demón; hasta que forzado por el rey, acaba prorrumpiendo en estas palabras, en medio de una risa estridente: «Estirpe miserable de un día, hijos del azar y de la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor en segundo lugar es para ti —morir pronto.»
Sin pretender entrar en demasiadas profundidades, tanto por motivos de espacio como porque requeriría unos conocimientos enciclopédicos de los que no dispongo, la postura de las culturas tradicionales a este respecto está indisolublemente ligada a la religión, y para la mayoría el mundo es “un valle de lágrimas”, como lo es para la religión judeocristiana, aunque esta finalmente promete un final feliz, al menos para los justos, ya que la mala situación del ser humano no es algo inherente al Universo sino que se considera producto de su caída en el pecado. Además, como pasa también con la mayoría del resto de las religiones, aunque su visión del mundo sea muy negativa no llegan al antinatalismo, entre otras cosas porque eso supondría enmendarle la plana a Dios, que si nos creó no sería para que nos dejáramos extinguir voluntariamente, y a efectos prácticos porque una religión que pidiese a sus fieles que no tuvieran hijos tendría serias dificultades para expandirse.
No obstante, también hay que decir que han existido sectas gnósticas (algunas de ellas dentro del cristianismo, aunque serían consideradas herejías por la Iglesia, y otras fuera, como el maniqueísmo), que tenían una posición al menos ambivalente respecto a la procreación. El gnosticismo, o algunas de sus variantes, sostiene que el creador del mundo no es el verdadero Dios, sino un demiurgo imperfecto o incluso perverso que mantiene aprisionadas a las almas en la cárcel de la materia. Desde este punto de vista, es fácil de comprender que la postura de algunas sectas gnósticas respecto a la procreación no era nada positiva, ya que suponía traer almas inocentes a un mundo de oscuridad.
Pero quizá la religión para la cual la cuestión del sufrimiento en el mundo tenga una posición más central en su doctrina sea el budismo. El contraste para la mentalidad occidental es curioso, ya que las religiones con las que estamos más familiarizados ofrecen una esperanza de que la persona pueda sobrevivir a la muerte. La esperanza que ofrece el budismo es justo lo contrario, la de escapar a un ciclo interminable de vidas, con el sufrimiento que ello implica. Curiosamente, esto no lleva a una prohibición de tener hijos, ya que consideran que la vida humana es la más propicia para alcanzar la liberación, y la extinción de la raza humana no supondría el fin de las reencarnaciones en otros seres. De todas formas, el ideal de vida budista es el del monje, que por supuesto implica celibato. Muchas sectas hinduistas comparten estos presupuestos, pero, a diferencia del budismo (que no cree en el alma ni en la relevancia de una divinidad), consideran que el alma es una parte de la divinidad y que terminará reintegrándose en ella, por lo que el problema del sufrimiento no es la base de su credo.
En cualquier caso, por los motivos indicados (expansionismo, justificación de la Creación, promesa de un mundo mejor, …) y aunque a veces se acerquen en sus postulados, las religiones no suelen negativizar de forma absoluta la existencia ni predicar el antinatalismo, por lo que esta tarea ha recaído en los filósofos, o al menos en una pequeña minoría, ya que, como sugería Nietzsche cínicamente, los filósofos suelen encontrar argumentos para sostener aquellas ideas en las que creían previamente, y pocos seres humanos quieren plantearse, en palabras del antinatalista y escritor de terror Thomas Ligotti, que el Universo es “malignamente inútil”. Tales ideas son un producto con pocos clientes potenciales, y pocos intelectuales están dispuestos a “vender” un producto así.
Continuará (si se tercia)...
menéame