En la madrugada del 10 de agosto de 2025, un desprendimiento masivo de roca en el fiordo Tracy Arm, en Alaska, provocó un tsunami que se elevó hasta alcanzar casi medio kilómetro de altura y arrastró todo a su paso. Gracias a la hora en que sucedió, no hubo que lamentar víctimas mortales, pero un nuevo estudio científico publicado en la revista Science lanza una advertencia: el cambio climático y el auge del turismo ártico están preparando el escenario para una tragedia a menos que se implanten mejores sistemas de alerta temprana.
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