Es una escena extraordinaria: un oso polar macho solitario ataca a cientos de morsas, rodeándolas e intentando persistentemente penetrar su gruesa capa de grasa de quince centímetros para conseguir su tan ansiada comida. Aprovechando la niebla, el oso se acerca a una colonia de morsas. Las adultas trabajan en equipo, empujando a sus crías hacia el centro y creando una barrera de grasa y piel. El oso comienza su emboscada con cautela, saltando sobre el lomo de una morsa para encontrar una abertura y alcanzar a las crías.
|
etiquetas: oso polar , ártico , morsas , depredador , etologia