El silencio sepulcral de la meseta antártica oculta un fenómeno que lleva casi 20 años desconcertando a los expertos en física de partículas. Todo comenzó con un hallazgo fortuito: una serie de pulsos de radio de alta energía que parecían brotar directamente desde las entrañas del hielo, en lugar de tener un origen espacial. Esta anomalía fue detectada por primera vez por el proyecto ANITA (Antartic Impulsive Transient Antenna) de la NASA y rompió con muchos de los preceptos estandarizados relativos al comportamiento de la materia.
|
etiquetas: antártida , proyecto , física , partículas
Ya salió allá por noviembre del 2025