Las monjas del convento de San Antonio de Padua (ubicado en el casco histórico de Toledo) están un poco abrumadas con la exposición pública. Entienden la curiosidad pero sienten que cae en saco roto. En marzo El País se hizo eco de su labor: participan en un proyecto junto a la Universidad Complutense de Madrid destinado a evitar la consanguinidad y preservar la pureza del conejo gigante español, una especie de gran valor histórico y en riesgo de desaparición.
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