Pero ahora, la ciencia apunta a que los microplásticos pueden alterar drásticamente la composición y diversidad de este ecosistema al destruir algunas de las bacterias que albergamos en nuestro interior para crear un ambiente completamente diferente que puede afectar a nuestras digestiones, pero también a otras partes del organismo.
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Yo bebía traguitos de agua de mar porque me notaba saciado y mejor por los oligoelementos. La venden filtrada y puede que acabe comprándola viviendo junto al mar...