Nada más acabar la Segunda Guerra Mundial volverían a darse los Premios Nobel, que estuvieron suspendidos durante la contienda. El de la Paz fue para una mujer que había defendido el pacifismo frente al belicismo que llevó a la Primera Guerra Mundial y que durante el periodo de entreguerras siguió combatiendo a los militaristas con su activismo pacifista: Emily Greene Balch, sindicalista, feminista, profesora de sociología y economía.
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Así que dejen de vender ideas de mierda tóxicas para meter flores en la cabeza a la gente. A Hitler, Trump y a Mileikovsky no se les vence con poemas, se les vence por el único medio que entienden.
Una cosa es ser pacífico y otra ser pacifista.
Lo de quedarse con el premio Nobel digo.
El dinero que se hayan llevado no importa ya, sino la dignidad y prestigio de ese premio o, definitivamente, no servirá de nada.