España envejece rápido, muy rápido. Cada vez hay más personas mayores, más personas dependientes y más familias que no pueden asumir solas todos los cuidados. El problema es que, mientras la población envejece, el número de profesionales no crece al mismo ritmo. De hecho, los expertos llevan años avisando de que faltan trabajadores y que la situación irá a peor si no cambian las condiciones laborales. Faltan cuidadores, porque es un trabajo duro, mal pagado y poco reconocido.