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La increíble historia de Adolfo Federico de Suecia, el rey insignificante y glotón que comió hasta morir
La noche del 12 de febrero de 1771, “Martes Gordo” de Carnaval, el monarca organizó una opípara cena. Comió entre seis y siete platos a los que coronó con 14 porciones de un tradicional postre nórdico. Es casi seguro que, educado por los maestros de la corte, Adolfo Federico haya leído los cinco volúmenes de Gargantúa y Pantagruel, relatos del francés François Rabelais sobre las aventuras de los dos gigantes que, entre otras cosas, comen con un apetito voraz. Tal vez haya encontrado alguna inspiración en ellos el martes de Carnaval de 1771.
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