Las extracciones romanas de cristal de yeso alcanzaron más de 30 kilómetros de galerías subterráneas. Durante siglos, los ventanales de las villas más lujosas de Pompeya, los baños del emperador Calígula y los invernaderos donde Tiberio cultivaba pepinos fuera de temporada compartían un secreto: no estaban acristalados con vidrio, sino con un mineral transparente: el lapis specularis, una variedad de yeso selenítico tan puro que podía partirse en láminas tan finas que permitían leer a su través.
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www.youtube.com/watch?v=jv4usN95YEU
www.vocesdecuenca.com/culturayvida/lapis-specularis-el-patrimonio-de-l