Gustavo Petro pensaba esta semana que en cualquier momento una fuerza de asalto podía aterrizar en la azotea de la Casa de Nariño, la residencia presidencial colombiana, y llegar hasta su despacho. En el Palacio no tiene un búnker al que correr a esconderse, como intentó hace una semana Nicolás Maduro antes de que lo capturaran y lo subieran a un helicóptero que cruzó la noche de Caracas, rumbo a Estados Unidos.
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Indirectamente están quemando el sur de argentina los israelíes con bombas, las revueltas de Irán...
La elite pederasta nazi nos lleva a la tercera guerra mundial como dice Tucker Carlson
¿Que ha pasado con los póliticos en el siglo XXI? ¿Se han vuelto todos lerdos o nos tratan como tales?
Me gustaría saber cómo fue la conversación que tuvieron. Como Petro no es tonto, imagino que usó una mezcla de adulación y manipulación para calmar al loco naranja.
El naranja está desbocado y ciego por seguir validándose matoneando todo lo que puede, y sus halcones que quieren guerra fijo se sacan otra excusa del sobaco, como las drogas con venezuela.
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