
La OCDE ha publicado su informe Taxing Waves 2026 y eso ha dado pie a que muchos medios publiquen artículos con una clara manipulación: confunden deliberadamente salarios con coste laboral, indicando que la cuña fiscal en España es un 41,4% del salario.

Como puede observarse en las tablas del informe, el 41,4% es sobre el coste laboral, es decir, incluyendo las cotizaciones sociales a cargo del empleador. Si se considerase sobre el salario, la cuña fiscal sería del 23,5% (tabla de la derecha). El salario es uno de los componentes del coste laboral, pero son conceptos diferentes, como puede verse en este esquema elaborado a partir de como elabora las estadísticas sobre costes laborales el INE:

A la luz de mis últimas interacciones en Meneame al respecto de este tema, he tenido el desagradable intercambio entre negacionistas y mata bichos.
Según su experiencia personal y lo que les dice la TV y los medios, hay muchos conejos, plagas incluso.
No habrán leído un artículo científico en su vida para confirmar si lo que piensan o les dicen es cierto.
Por eso vengo a dejarle algunos datos y lecturas reales.
Desde 1950 se trajo la Mixomatosis a España con el fin de que la enfermedad erradicase a todos los conejos en pro de los cultivos. Así somos, si. También se trajo la gambusias para acabar con los mosquitos y al final no acabo con los mosquitos pero tenemos ríos llenos de gambusias.
La mixomatosis tuvo un efecto mortífero en el conejo, pero también en los ecosistemas ya que el conejo es un ejemplo clave cosmopolita en nuestra área que modula el entorno y es presa de muchos animales.
Aún así, la evolución hizo su trabajo y el conejo se recuperó algo poco a poco y con padecimiento intenso con la enfermedad latente. Agruparse mucho suponía pandemias de mixomatosis por lo que las dinámicas cambiaron.
Pero lo peor vino después la fiebre hemorrágica del conejo sobre 1989. Esto fue brutal con mortalidades de cerca del 100% redujo a minimos las poblaciones de conejos. Aún así los gazapos de pocos meses tenían mayor supervivencia y permitía cierta recuperación anual. En 2010 una nueva variante ahora mata a los gazapos. El declive es máximo. Se trabaja soltando conejos vacunados.
De 1950 a hoy la población se ha reducido en un 95%. Para algunos eso es mucho. La realidad es que no son los niveles naturales. Claro que sí había antes 100 millones de conejos y ahora hay 5 millones... Pues para algunos es mucho. Pero no lo es. Es muy poco y ha alterado todos los ecosistemas.
Cuando uno ve hablar de plagas de conejos se tiene que reír.

www.researchgate.net/publication/232243017_Long-term_decline_of_the_Eu
www.researchgate.net/publication/387304610_Negative_trends_in_Rabbit_p
Vengo a contar una historia. No un caso real, sino un casi real. Aquí lo relevante es la moraleja del final. Evidentemente, tengo que hacer la advertencia de que todo esto es ficción y no pretende representar a ninguna institución, colectivo o persona real. Ya sabéis, eso que ponen al principio de las pelis.
Vamos al lío.
Una de mis funciones en la administración es la de emitir informes jurídicos sobre si corresponde autorizar o no la apertura de centros privados, digamos, sanitarios. Mis informes son preceptivos pero no vinculantes, lo que quiere decir que yo debo hacerlos pero no obliga al alto cargo que firma la resolución final a hacerme caso. Puede ser que yo informe desfavorable y luego salga en el diario oficial que se autoriza. Está bien, es legal. Aun así, no les gusta que mis informes sean desfavorables porque, si en algún momento saltase la liebre, se vería que alguien dentro de la administración les dijo que no.
Las personas con las que trabajo a diario son, al igual que yo, infantería. Casi todos funcionarios del sector que están prestando servicios especiales en este tema y no están en su centro público de destino. Y todos, sin excepción (y con independencia de su color político) se muestran radicalmente en contra de la privatización de un servicio público esencial.
Ah, pero la caballería (los altos cargos) son otro cantar.
Desde que comencé con este trabajo me he topado con presiones para cambiar el sentido de mis informes. No algo radical. Pongamos que veo que no cumplen un requisito de espacios: yo emito un informe desfavorable pero tras reuniones con la caballería, se me dice que lo informe "favorable condicionado" a que hagan obras para que esos espacios se adapten. Agilidad administrativa, dicen. Y sería algo maravilloso si no fuese porque luego no se comprueba que efectivamente hayan hecho tales obras. Y para sorpresa de nadie, no: no las hacen.
Primer caso: un centro privado que se había autorizado hace años "favorable condicionado" a que hiciesen una obra en el sótano me viene con que quiere que le autorice la capacidad para hacer otros tratamientos. Yo pido a la inspección técnica que comprueben si tienen los medios para esos nuevos tratamientos y, además, que comprueben si hicieron esas obras de hace años que se habían comprometido a hacer.
Resultado: no, no tenían esos espacios y llevan años haciéndolo sin los medios.
Monto en cólera y con la norma en la mano hablo con la caballería diciendo que esto nos faculta para cerrarles el chiringuito porque es una sanción muy grave. Su respuesta: piensa en los pobres pacientes, si ahora les cerramos el garito a ese centro pueden ver interrumpido su tratamiento y causarles daños.
¿Qué haríais vosotros? Mi respuesta fue que se habilitasen plazas especiales en los centros públicos inmediatamente y que a chuparla, que esos pacientes demandasen al centro privado (con toda la razón) y los crujiesen.
Lo que recibí fue una mirada condescendiente. Ese centro pertenece a cierto grupo sanitario muy potente con muchos amigos del partido gobernante. No ande jodiendo. Que piense en los pacientes.
Al final no consigo sanción, pero sí, al menos, que hagan las obras a las que se habían comprometido hace años. Me voy a casa sin saber si he perdido, he ganado o he empatado.
Segundo caso: El del karma mordiéndoles el culo a esos centros privados.
Durante años los privados llevan haciendo presión y lobby para aflojar los requisitos necesarios para abrir sus centros. Tienen mucha amistad con la caballería. Si os imagináis esto como maletines con el símbolo del dólar deslizándose encima de la mesa no va así, es algo más sutil. Es amistad, compadreo, colegueo. Se conocen. Van a los mismos sitios. Se caen bien. Se hacen favores, simplemente porque igual el día de mañana te lo pido (o no). No hay una contraprestación directa. "Trátame esto con cariño".
Así que la nueva norma, en vez de endurecer los requisitos, lo ha hecho de boquilla pero nos ha quitado un arma bastante potente. Digamos que antes yo tenía un criterio objetivo para decidir si algo cumplía o no. Pongamos que antes la norma decía que para hacer radiodiagnóstico debías tener una máquina a partir del año 2006 que constase en el catálogo X y que además cumpliese con las normas ISO:200:24587. Sencillito.
Ahora la norma me dice que tengan equipos "adecuados". ¿Adecuados, cómo? Ah, bueno, que lo decida la administración. Ya sabéis: flexibilización, acabar con la burocracia, los funcionarios sólo entorpecéis. Adivinad: esto da poder a la caballería para que les permita comprar máquinas de radiodiagnóstico del Temu, o aceptarles una declaración en la que se comprometen, palabrita del niño Jesús, a actualizarla, o que les acepte un convenio con otro centro por el que deriven ahí los pacientes cada vez que quieran hacerse una radio.
Los privados aplaudían con el culo de lo contentos que estaban. Vaya aluvión de solicitudes.
Oh, pero poco les duró la alegría. Esta flexibilización no sólo se les aplica para ellos, los de aquí, los de siempre, los compadres de la caballería.
Esta flexibilización ha habilitado también a que otros privados, de fuera, vean el pastel y estén pidiendo aún más que ellos. Y los de fuera traen más pasta. Traen equipos de abogados. Son conocidos por lo duros que son peleando. No les toques las pelotas. Cada centro suyo puede atender a diez veces más personas que los centros de los colegas de aquí. Antes eran los únicos, ahora son los peces chicos.
¡Ah, los adalides del libre mercado que antes se pasaban con una sonrisa por mi despacho! De repente ya no les gusta tanto que el Estado no intervenga. De repente se dan cuenta de que estaban jugando protegidos por lo público que tanto odian. Oh, ahora ya no me hacen chistes con funcionarios que no trabajan. Ahora todo son llamadas y que "pensemos en lo nuestro" y que "hay que priorizar nuestra tierra". Ahora me piden, tócate los cojones, que sea estricto con las normas. A tomar por culo la flexibilidad y agilidad administrativa. Ah, cómo echan de menos cuando teníamos que pedir máquinas de radiodiagnóstico específicas, raras y caras.
Me cago en la puta, que se les despierta el nacionalismo a estos antaño adalides del libre mercado y el sector privado. Y sólo hizo falta que experimentasen el libre mercado y el sector privado real.
¡Y ah de la caballería, que antes criticaba mi dureza con los informes! Ahora me pide que saque punta a todo, que todo sea perfecto, que vaya a verles el más mínimo defecto a estos foráneos. Ahora hay que defender lo nuestro; aunque la caballería entiende "lo nuestro" de forma distinta a la infantería.
No deja de joderme, porque esto sólo va a empeorar aún más unos servicios a priori públicos que, además, le van a costar más dinero al usuario. Si de mí dependiese mandaba a todos ellos a tomar por culo.
Pero qué amarga alegría experimenté ese día, mientras se lo contaba al resto de mis compañeros de la infantería y todos nos imaginábamos a los compadres viendo, atónitos, lo que salía de la caja de los truenos que ellos llevan décadas intentando abrir.
Escribía ayer un usuario un comentario, donde venía a decir que nada de la izquierda funciona ni está sirviendo para solucionar el mundo de derechas que se ha creado. Me pareció un comentario muy certero, perdón por no citarlo literalmente.
Llevamos años leyendo y escuchando sesudos análisis sobre la autocrítica de la izquierda, qué se ha hecho mal, qué se ha de hacer bien, etc. Yo mismo he escrito y reflexionado aquí sobre los problemas de la izquierda, y creo que más o menos los diagnósticos siempre giran entorno al feminismo y al tema woke.
Bien, no niego, porque yo mismo soy muy crítico con ciertas posiciones en la izquierda, que estos temas no se han gestionado bien y que muchas veces han llevado a la caricatura a quien los trata. Pero, realmente, ¿las sociedades occidentales han virado a la derecha y a la extrema derecha por esto? En mi opinión, rotundamente NO.
Es curioso que, mientras tratamos de hacer esos sesudos análisis críticos con la izquierda, la derecha se puede permitir decir, y lo que es peor, hacer mil y una barbaridades, de todo tipo, en multitud de países, con un coste electoral reducido. Podría ponerme aquí a enumerarlas, pero entonces excedería la longitud máxima que puede tener un artículo en menéame. Por eso, simplemente quiero mencionar la que para mí, es la peor de todas, y no tiene parangón en las últimas décadas, y se trata del genocidio Palestino.
¿Por qué menciono sólo esta? Pues porque para mí rebasa todos los límites éticos que en las últimas décadas nos habíamos creído en las sociedades occidentales. Sin embargo, la derecha occidental desde Trump a Ayuso, pasando por Von der Leyen, Feijoo, Macron, en diferentes grados, han participado, apoyado, o blanqueado esta masacre.
Si la izquierda tiene que hacer autocrítica, ¿qué debería hacer entonces la derecha? Yo puedo debatir y discutir de políticas económicas, sociales, etc. con alguien de derechas, no estaremos de acuerdo, pero tengo que creer que ellos creen que esas propuestas ideológicas son lo mejor para la sociedad, pero, ¿defender un genocidio?.
Y bien, la cuestión no es que la derecha rebase cualquier límite ético que habíamos creído insuperable, la cuestión es que la sociedad no se lo hace pagar. De hecho, la derecha, en general, hace años que no sufre una penalización considerable. A modo de ejemplo, menciono el caso español, en elecciones autonómicas. Mientras que en Andalucía el PSOE ha perdido el mando del territorio, pagando una vez más, con estas elecciones que se prevé que no traigan cambios, la corrupción existente durante años, en la Comunidad Valenciana, el PP ha vuelto al poder en apenas 8 años, con un gobierno de izquierdas que lo había hecho relativamente bien, pero es que a día de hoy, después de la DANA, las expectativas son que podría volver a gobernar, en Castilla y León son ya 40 años gobernando, en Murcia, donde han existido casos de corrupción a puñados, deben ir ya por los 30 años, Galicia para qué hablar.
La derechización de la sociedad no creo que sea algo casual, ni fruto de que la sociedad realmente haya llegado ahí por conclusión propia, si no más bien de varios factores que lo están induciendo.
El primero es el fomento del individualismo que las sociedades occidentales experimentamos desde hace décadas, donde lo colectivo cada vez queda más relegado, el asociacionismo se reduce, la participación en sindicatos está en mínimos, las huelgas cada vez son más difíciles de llevar a cabo, y el ciudadano empieza a rechazar ideologías que hablen de unión, que en última instancia acaban asociadas a un ente maligno llamado Comunismo, en post de las que hablan del éxito individual.
El segundo es, sin duda, el de los medios de comunicación. El periodismo clásico ha bajado varios niveles en cuanto a su calidad y su independencia. De medios creados y dirigidos por periodistas (sin querer idealizar el pasado), hemos pasado a medios controlados por empresarios, donde ya no se vive del que paga el periódico en el quiosco, es decir, el lector, si no de la publicidad. En el momento que la prensa está en manos de los que tienen pasta se crea automáticamente un desequilibrio ideológico, donde en muchas ocasiones, la prensa es tan sólo el instrumento para llevar la ideología de las clases dominantes al resto de la sociedad.
El último factor, y quizás el más relevante a día de hoy en muchas estratos de la sociedad, son la redes sociales. Cuando estas nacieron fueron un soplo de aire, precisamente para las ideologías más de izquierda, pues permitían un altavoz espontáneo para ideas que en la prensa tradicional tenían muy poca cabida, y para difundir información que habitualmente era silenciada. Esto duró lo que tardaron los de siempre, es decir, los que tienen la pasta, en darse cuenta de la potencia de esta nueva tecnología como herramienta de adoctrinamiento social. Hemos acabado con unas redes de difusión masiva como las redes sociales en manos de 3 o 4 megamultimillonarios.
Y contra esto, ¿qué tiene la izquierda global? Pues muy poco, no tiene ni los altavoces ni el poder, para poder cambiar esto en el corto plazo. Lo que más me temo es que esta deriva puede llevarnos a que cada vez más las ideologías de izquierda queden relegadas a opciones minoritarias, donde lo que se elija sea entre derecha o ultraderecha (algo tipo Hungría, algo tipo EEUU) y que el cambio no sea reversible, bien porque el sistema lo haga imposible en la práctica (al estilo EEUU) o bien porque llegado el caso, se impongan regímenes fascistas.
Sombrío panorama creo que nos espera si no reaccionamos (sinceramente no sé cómo), no porque la izquierda como ente abstracto desaparezca, si no porque valores que hemos asumido como propios y válidos en las últimas décadas, y no sólo por la izquierda, si no también en parte por derechas clásicas como la democristiana europea, como la justicia social, los derechos de los trabajadores, de las mínorías, se acaben yendo al carajo y volvamos a sociedades feudales. Bueno, de hecho, en Palestina ya ha ocurrido.
En fin, o despertamos o el futuro será aterrador.
1- Cualquier percepción de dinero público sin contraprestación que reciba alguien que no sea yo será considerada una paguita.
El hecho de dar esas paguitas es profundamente antipatriótico y corrupto.
Su existencia es una conspiración para perjudicarme.
2- Cualquier percepción de dinero público sin contraprestación que reciba yo será considerada una subvención, prestación o ayuda.
El hecho de no darme esa prestación es profundamente antipatriótico y corrupto.
Su ausencia es una conspiración para perjudicarme.
menéame