A veces, las editoriales pedían (ya ni eso) breve sinopsis de toda la novela que habías escrito y una muestra del estilo o de la narrativa para valorar si se embarcaban en la edición de la novela que les propones.
Os adjunto un fragmento que he encontrado haciendo limpieza de discos duros, tirando mil cosas inútiles y guardando docenas que me han parecido interesantes, sobre todo para recordar cadenas de pensamientos de otros tiempos, de otros momentos vitales o de escritura. Por supuesto esta propuesta fue rechazada con esa frase que duele más que un desamor, esa frase repetida tantas veces: “No encaja dentro de las políticas editoriales actuales, gracias.” Bueno... lo dicho, adjunto aquí varias páginas de las que envié en su día (2010).
Nota: Este fragmento era un borrador, no he encontrado el envío final, revisado y corregido, así que si véis algún fallo o cagada, pues eso... Lo pongo en ciencia ficción pero si @Deckardio cree que no encaja cámbiese a escombrillos o a chorradas varias.
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Título provisional: TttTrrrRrrrt
-Accesoprimero es receptivosensible podemos vozpensar con ellosellas despuésde esperamilenios.
-Preguntainterrogación cómo sabemos que la conexión cicloactivo ideapensamiento tiempocero en vozmensajes accesoprimero es fiablefluida –dijo una voz en mitad del sueño que Hamdi Selimedesfi tenía esa noche. El joven empresario de telas llevaba meses acudiendo a la capital del país desde su Edirne natal a recibir tratamiento para las pesadillas. La unidad del sueño del German Hospital de Estambul tenía en su equipo a varios especialistas de talla mundial, pero ninguno conseguía determinar por qué los angustiosos sueños de Hamdi habían ido remitiendo en las últimas semanas. Esa noche, oyó palabras extrañas envueltas en una neblina gris salpicada de finísimos hilos dorados que danzaban sin orden aparente; las voces eran ásperas y a él le parecía que brotaban de una boca y una garganta de madera.
-Ellosellas conectados reaccionan a vozmensaje estamos doblepreparados para dotarotorgar de contenido la voz –en Wellington, Sudáfrica, John Wineland escuchó voces mientras dormía, era la primera vez que tenía un sueño tan vívido y pensó que estaría relacionado con ese primer beso adolescente que le había dado a su pecosa vecina de larga cabellera pelirroja.
-Cicloactivo siguienteposterior enviaráfuturo contenido a la voz debemospodemos buscar mejores ellosellasreceptores TttTrrrRrrrt se encargaráfuturo de fondoforma para los elegidosválidos -Maurice Poitiers vio cómo su sueño de mujeres desnudas volando sobre islas paradisíacas se transformaba en un fondo gris informe con hilos dorados que se movían sin ton ni son, mientras oía voces ásperas que retumbaban al hablar. Pensó que sería la tormenta nocturna que recorría su pueblo, Vivonne, y que llegaría al sur de Francia por la mañana. En su mente anidó la idea de que la extraña palabra con tantas “tes” y “erres” era el nombre de alguien, de algún ser vivo.
Hamdi llamó a primera hora de la mañana a los doctores que llevaban tratándolo tanto tiempo, les contó su sueño, y todos se felicitaron por el éxito del tratamiento. El joven John fue esa mañana al instituto pensando en las extrañas voces de su sueño y buscando alguna relación con ese primer beso: se sentía feliz, muy feliz. Maurice por su parte, les contó el sueño a sus compañeros de oficina, curiosamente recordaba cada palabra de lo que anoche había soñado, pero omitió la parte de las mujeres desnudas volando, al ver el interés que su compañera de mesa mostraba en su narración.
-Soyestoy TttTrrrRrrrt primeruno contenido a la voz espaciomomento según idiomaverbalciencia de ellosellas unotresdosnueve añosmedida luz de instantedistante de ellosellas desde nosúnicos –esa noche, Águeda Juárez se despertó dormida y en su cabeza seguía oyendo voces retumbando que hablaban con palabras y conceptos que entendía a medias con la parte racional y bastante mejor con la parte dedicada a las emociones. Se acercó al balcón de su coqueta casa en Salina Cruz, México, y se quedó mirando al océano. La noche era negra y sólo el lejano brillo de las luces de algún barco iluminaba el oscuro manto de agua. Sabía que varias personas, además de ella, estaban compartiendo el mismo sueño esa noche, los veía claramente en su mente mientras aparecían y desaparecían entre los filamentos dorados que bailaban en el fondo gris lechoso.
-Soyestoy RRrrTttRtttr recepción buenaóptima de ellosellas especialestransformados están listos para recibirabrazar contenido de la voz espaciomomento según idiomaverbalciencia de ellosellas cadenas silenciosasmudas activadas en llamado habladoescrito espiral de órdenes construccioncreación ellosellas pueden recibir pero no emitirhablar todavíapronto –a cien millas marinas al oeste de Isla Isabela, en el Pacífico, el carguero New Clement se dirigía a Hawái. Horst Steinmeier, el cocinero de abordo se había despertado y, a medio camino entre la vigilia y el sueño, había salido a cubierta a mirar las estrellas. Las voces sonaban apelmazadas y confusas pero sentía lo que querían decir.
-Soyestoy RrrrRrrttttt informarcontarnarrar de nosúnicos mensajeenvío forma posible instanteplegado de universotodo ideapensamiento tiempocero en vozmensajes transcripción posiblereal ahorapresente debidogracias al inicio de cadenas silenciosasmudas de ellosellas activadas en llamado habladoescrito espiral de órdenes construccioncreación ellosellas decidcontadnarrad a identidades ellosellas que se establecefluido contactobueno con otrosnuevos en vozmensajes de universolimitadoinfinito recepción buenaóptima ellosellas especialestransformados espaciomomento según idiomaverbalciencia de ellosellas unotresdosnueve añosmedida luz de instantedistante de ellosellas desde nosúnicos recordargrabar unotresdosnueve añosmedida luz recibirabrazar contenido de la voz según idiomaverbalciencia de ellosellas en Pelícano –en Thompson, Canadá, Catherine Ashton oía perfectamente las voces en su sueño, mecánicamente se había levantado y se había acercado a su bebé, para comprobar que dormía plácidamente, luego fue a la cocina y se preparó, dormida, un café.
-Soyestoy RTrTrTRRRRrr preguntainterrogación han entendidosentido conceptoimagen emitido en idiomaverbalciencia de ellosellas dudainterrogante repetir recordargrabar unotresdosnueve añosmedida luz recibirabrazar contenido de la voz según idiomaverbalciencia de ellosellas en Pelícano –José Gómez en Tyler, Texas, había tenido los últimos meses pesadillas y sueños extraños, pero con las voces que oía ahora, su angustía había remitido y ahora simplemente, medio dormido, las escuchaba respirando sosegadamente.
-Soyestoy TrTrrTttRttt aumentosuma de activación de habladoescrito espiral de órdenes construccioncreación ellosellas aumentosuma recepción buenaóptima de los ellosellas especialestransformados narraciónmensaje en espiral de órdenes construccioncreación ellosellas auntodavía sin abrirdescubrir motivorazón lógicaciencia ellosellas auntodavía númeronegativonivel en idiomaverbalciencia de ellosellas insuficientebásico preguntainterrogación debemostenemos que enmudecersilenciar otrodiferente ciclomilenio oquizás seguircontinuar vozpensar con ellosellas contenido a la voz espaciomomento ahorapresente -Conchita Miramar en Cosamaloapan, México, había llegado del hospital esa misma tarde, deseando poder dormir en su cama y recuperarse de la operación de estómago a la que había sido sometida, aún a sabiendas de que las pesadillas le esparaban en sus sueños. Esa noche oyó voces y se sintió tranquila, sin miedo.
-Informarcontarnarrar mensajeenvío forma posible instanteplegado de universotodo ideapensamiento tiempocero vozmensajes transcripción posiblereal ahorapresente puedendeben traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas ellosellas siysólosi ellosellas nopuedendeben traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas seguirdebemos activando nuevosúnicos ellosellas envíomensaje dóndelugar cuándotiempo ahorapresente según idiomaverbalciencia de ellosellas cadenas silenciosasmudas activadas en llamado habladoescrito espiral de órdenes construccioncreación ellosellas podránfuturo ciclomilenio recibir nuevociclo emitirhablar -Anthony Bleech en Fargo, Dakota del Norte, estaba más que cansado de sus recurrentes sueños, pero esa noche se despertó, tranquilo, mientras las voces sonaban claras en su mente.
-¿Qué es Pelícano? –preguntó en sueños Anthony.
-Nulocero singularidad ellosellas cadenas silenciosasmudas activadas en llamado habladoescrito espiral de órdenes construccioncreación ellosellas pueden recibir pero no emitirhablar todavíapronto nulocero singularidad.
-¿Quiénes sois? –preguntó Anthony mentalmente susurrando a la vez las preguntas en un estado semihipnótica. Sonámbulo, miró al lado de la cama y vió que su esposa dormía plácidamente mientras las voces sonaban erráticas en su mente, se levantó lentamente y se dirigió escaleras abajo hasta el salón, allí abrió las contraventanas y vio cómo la nieve había dejado de caer dejando un espeso manto de algo menos de medio metro en las calles. En el cielo, la noche extremadamente clara dejaba ver las estrellas.
-Soyestoy TrTrrTttRttt aviso a TttttttttRrr nulocero singularidad un elloella emitehabla.
-¿Me oís, verdad? Sí, sí que me oís... ¿quiénes sois? –volvió a insistir Anthony intentando ordenar las ideas en su mente.
-Soyestoy TttttttttRrr elloella emitehabla cadena silenciosamuda activada nosúnicos mensajeenvío forma posible instanteplegado de universotodo ideapensamiento tiempocero.
-Yo tampoco lo entiendo del todo, Anthony, sé que debería entenderlo pero no veo la forma completa –dijo Horst desde la cubierta del carguero, donde el aire limpio y frío hizo que un escalofrío le recorriera la espalda. Sin terminar de despertarse, volvió a su camarote en silencio y sacó de la taquilla un anorak.
-Soyestoy TttttttttRrr dos ellosellas emitenhablan nulocero singularidad cadena silenciosamuda activada nosúnicos mensajeenvío forma posible instanteplegado de universotodo ideapensamiento tiempocero respuestasolución tenemosdebemos modificarcambiar idiomaverbalciencia para traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas nuevosúnicos ellosellas emitenhablan nulocero singularidad ellosellas envíomensaje dóndelugar cuándotiempo ahorapresente.
-¿Nosúnicos sois vosotros y ellosellas nosotros, verdad? –preguntó Anthony mientras seguía mirando las estrellas, atento y complacido.
-Soyestoy RTrTrTRRRRrr preguntainterrogación solución ecuaciónpregunta igualauno oquizás debemostenemos iniciar receptivosensible vozpensar con ellosellas respuestasolución tenemosdebemos modificarcambiar idiomaverbalciencia para traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas nuevosúnicos ellosellas.
-Soyestoy TttttTTTtttR nosúnicos instanteplegado de universotodo ideapensamiento tiempocero respuestasolución somosestamos espaciotiempo plegado en Pelícano contenido a la voz espaciomomento según idiomaverbalciencia de ellosellas unotresdosnueve añosmedida luz de instantedistante de los ellosellas desde nosúnicos.
-¿Qué es Pelícano? ¿Y los números...? Maldita sea, sólo soy un cocinero, no terminé secundaria y ahora quiero sacarme el título en el Instituto Internacional a Distancia, maldita sea, no entiendo nada –Horst, sentado en su camastro, con el anorak puesto, movía la cabeza como si intentara ver más de lo que en su mente podía percibir.
-Agitaciónmolestia endentrode singularidad elloella receptivosensible envíomensaje dóndelugar cuándotiempo ahorapresente -la ronca voz sonaba ahora imperceptiblemente quebrada.
-¿La Nebulosa Pelícano? ¿Los números son distancias en años-luz? –preguntó Águeda dormida mientras la brisa marina le movía ligeramente la larga cabellera negra.
-Nulocero nuevaúnica singularidad elloella emitehabla nulocero singularidad según idiomaverbalciencia de ellosellas unotresdosnueve añosmedida luz de instantedistante de los ellosellas desde nosúnicos recordargrabar unotresdosnueve añosmedida luz recibirabrazar contenido de la voz según idiomaverbalciencia de ellosellas en Pelícano doblesí.
-¿Quiénes sóis, qué sóis? –preguntó Águeda, casi haciendo coro con Anthony, quien formuló la misma pregunta a la vez.
-Soyestoy TtttrrtttRrr tres ellosellas emitenhablan nulocero singularidad cadena silenciosamuda activada nosúnicos respuestasolución idiomaverbalciencia para traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas nuevosúnicos ellosellas emitenhablan nulocero singularidad ellosellas envíomensaje dóndelugar cuándotiempo ahorapresente.
-Anthony, Águeda... no sé por qué os oigo también a vosotros, ¿quiénes sois? –preguntó el cocinero intentando ordenar de algún modo el caos de voces y sensaciones.
-Me llamo Anthony y soy ayudante del sheriff en Fargo, Dakota del Norte, no entiendo nada de lo que está pasando, si es otra de mis pesadillas es la más extraña hasta ahora...
-Yo soy Águeda Juárez, soy, ehm... soy enfermera y pertenezco a la Asociación Nacional de Astrónomos Amateurs, y creo que esos números y... ehm... el nombre quizás tengan que ver con la Nebulosa Pelícano... pero no entiendo el resto... –respondió la joven medio dormida.
-¿Ya no se oyen voces? Os sigo viendo entre la niebla, como si fuérais fantasmas o algo parecido –respondió Horst mientras se cogía la frente con ambas manos, un terrible dolor de cabeza se le había alojado en la frente.
-¿Hola? ¿Estáis ahí? –Preguntó Anthony a las voces mientras se acariciaba la nuca donde ahora también se le había alojado sin previo aviso un intenso dolor.
-Soyestoy TtttrrtttRrr tres ellosellas emitenhablan nulocero singularidad cadena silenciosamuda activada nosúnicos respuestasolución idiomaverbalciencia para traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas nuevosúnicos ellosellas desde nosúnicos recordargrabar traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas ciclo siguienteposterior enviaráfuturo contenido a la voz debemospodemos buscar nuevosúnicos ellosellasreceptores en siguientenuevo cicloactivo ideapensamiento tiempocero en vozmensajes TttTrrrRrrrt se encargaráfuturo de fondoforma para elegidosválidos –dijo la rasposa voz por fin, mientras los sonámbulos se despertaban con un terrible dolor de cabeza y recordando cada detalle del extraño sueño. Anthony estaba decidido a localizar a los otros dos como fuera, para poder compartir con ellos lo sucedido. Águeda se fue a la cama tomándose antes un fuerte analgésico, pensando que mañana miraría sus libros de Astronomía. Horst se recostó en el camastro de su camarote sin quitarse la ropa, esa noche ninguno de ellos entró en fase REM.
La noche había llegado a la franja asiática y cuatro personas tuvieron pesadillas, a medio camino entre la vigilia y el sueño, donde voces rasposas hablaban en un fondo gris informe con hilos dorados danzando aleatoriamente.
En Jinan, China, un joven estudiante oyó las voces y llegó a entender o sentir breves retazos de conceptos, pero no se llegó a formar en su mente la neblina gris y las voces le llegaban entrecortadas. En Novaya Chara, un geólogo de las minas de Katuginskoye, se despertó y comenzó a anotar, dormido, todas las palabras que oía en la extraña pesadilla que sufría. En Bataraza, Filipinas, una joven buceadora oía sin sentir el contenido de las palabras, al menos este sueño le había quitado las jaquetas que sufría por las noches. En Perth, Australia, una famosa modelo de alta costura se había levantado dormida y miraba las estrellas intentando grabar cada palabra, cada frase en su cabeza. Ninguno de ellos pudo hablarles a las voces.
La noche siguió avanzando hasta llegar a la franja europea-africana, y en varias ciudades repartidas por esos dos continentes las voces entraron en los sueños de media docena de personas, ninguna de ellas consiguió hablarles ni entender el significado de las imágenes ni de las palabras que oían.
Anthony no tenía ni idea de cómo localizar el nombre del barco donde se encontraba Horst, por ahí se encontró en un callejón sin salida. Así que decidió dirigir sus esfuerzos a conseguir los datos de la Asociación Nacional de Astrónomos Amateurs en México, para descubrir que había docenas de sucursales repartidas por el país.
Conchita se levantó tarde, se miró los puntos de la operación y se sintió muy descansada, el extraño sueño que había tenido esa noche la había dejado muy relajada. Hacía semanas que apenas había podido conciliar el sueño, ella suponía que por la inminente operación, pero ahora, sabiendo que todo había salido bien en el quirófano y que el postoperatorío había sido de manual de medicina, se sentía en calma. Mientras revisaba el vendaje y aplicaba yodo, como le habían explicado en el hospital, rememoraba algunas partes del sueño donde creyó sentir la presencia de otras personas, pero su mente no conseguía formar una idea clara de ello, así que no le dio más importancia mientras se colocaba el apósito limpio en la herida.
Águeda había pasado la mañana repasando libros y manuales sobre IC 5067, la Nebulosa de Pelícano. Sospechaba que las voces se referían a esa nebulosa en la constelación de Cygnus, cerca de Deneb y separada de la nebulosa NGC 7000 por una región oscura llamada El Golfo de México, de ahí que en su día hubiera memorizado datos de esa gigantesca masa celeste. Sabía que los cálculos teóricos de distancia rondaban los 1.800 ó 1.900 años-luz, así que “unotresdosnueve” bien podría estar haciendo referencia a uno de los caprichosos brazos que se encontraba algo más cerca -en escala galáctica- al Sistema Solar, a unos 1.329 años-luz. El problema es que hasta dentro de una semana no podría orientar el telescopio de la OAN de San Pedro Mártir, hacia esa zona. Tendría que pedirle nuevas cartas detalladas al Instituto de Astronomía UNAM, en Ensenada, Baja California, y ella sabía que eso se traducía en un mes de espera.
Horst, en cuanto terminó el turno de desayunos y dejó indicaciones para la preparación del menú de la comida del mediodía, se dirigió a su camarate y sacó de su taquilla uno de sus libros de bachillerato. Los ojos volaban leyendo en el índice: “Biología y Geología, pág. 130.” “El ecosistema en acción. Estructura de...” “Nutrición y alimentación. Principales...” Pasó páginas hacia delante buscando algo. “El sistema inmunológico. La inmunodeficiencia...” Hasta que lo encontró. “La genética mendeliana. La teoría cromosómica de la herencia. Las mutaciones.” “La genética molecular. La ingeniería genética y sus aplicaciones.” Justo en ese instante uno de los ayudantes de cocina entró corriendo diciendo que un cocinero se había quemado con aceite hirviendo. Dejó el libro abierto en la cama y salió corriendo maldiciendo por lo bajo.
Esa noche, Águeda tenía guardia de enfermería, pero tenía la mente en otro lugar, se había traído algunos gráficos y tablas estelares de Pelícano, con la esperanza de poder estudiarlos en los pequeños huecos que el trabajo le permitiera, y sobre todo, esperaba poder dar una cabezada de madrugada, cuando todos los pacientes estuvieran descansando, deseaba dormir y soñar.
-Soyestoy TttTrrrRrrrt respuestasolución idiomaverbalciencia para traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas ellosellas desde nosúnicos recordargrabar traducircompilar mensajesideas interiordentro cadenas silenciosasmudas ideapensamiento tiempocero en vozmensajes fondoforma para los elegidosválidos recibirabrazar contenido de la voz según idiomaverbalciencia de ellosellas en Pelícano doblesí recordargrabar Pelícano doblesí según idiomaverbalciencia de ellosellas cadenas silenciosasmudas activadas en llamado habladoescrito espiral de órdenes construccioncreación ellosellas preguntainterrogación ellosellas –la voz sonaba rasosa y la neblina gris ahora estaba salpicada de brillantes puntos de luz que iban enceendiéndose y apagándose lentamente.
-Horst, no siento a Águeda, ¿tú la sientes o la ves ahí? –preguntó semidormido Anthony, esa noche se había ido a la cama muy temprano, deseando volver a oír las estrañas voces y sentir a esas otras persona que estaban, de algún modo, con él en el sueño.
-No, Anthony, no la veo... hoy estuve mirando... –murmuró en sueños Horst.
-Horst, antes dime en qué barco estás y cómo localizarte...
-Soy cocinero jefe en el carguero New Clement que se dirige a Hawái
-Conexiónenlace dosúnicos intrainfra ceropresencia tercer elloella emitehabla nulocero singularidad cadena silenciosamuda activada..
-Anthony, he estado repasando mis libros y ahí hacen referencia a cadenas de adn silenciosas o “basura”, pero no entiendo nada de todo eso, a lo mejor se refieren a algo relacionado con eso...
-Soyestoy TttTrrrRrrrt respuestasolución nuevecincodecimalsieteocho veces de ciendecimalcero según idiomaverbalciencia de ellosellas cadenas silenciosasmudas activadas en llamado habladoescrito espiral de órdenes construccioncreación ellosellas nonulo recordargrabar nonulo cadenas silenciosas mudas establesequilibrio funciónutilidad nosúnicos accesoprimero negativo receptivosensible ellosellas despuésde dosdoscincodoscerocinco ciclosueños
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Una de las cosas que puede sorprender de los test psicotécnicos, o al menos algunos de ellos es una pregunta del estilo: ¿Cree usted tener poderes sobrenaturales? Algo así. Y como los poderes sobrenaturales no existen, si contestas que sí, estás loco, obvio. Ésa era fácil. Puede que más adelante reformulen la cuestión de forma algo más sutil y velada. Y si que contestas que sí sólo estás medio loco, supongo.
Eso, partiendo de la premisa de que esos poderes “sobrenaturales” no existen. Caso contrario, responder que sí a esas preguntas te llevaría directo a un laboratorio disfrazado de sanatorio mental: toma estas pastillas y te pondrás bien. El resultado en realidad parece diferir poco.
Pero mi impresión es que no te llevarían a un sofisticado laboratorio de investigación secreto financiado por alguna organización supranacional con ínfulas y pretensiones de gobernar al resto, al estilo x-men, no. Te meterían en un agujero y tirarían la llave. Así. Con “medicación para paliar los síntomas”, naturalmente.
¿Qué síntomas son esos? Bueno, quizás ideas extrañas que pasan por la cabeza y a veces podría parecer que ni siquiera nos pertenecen. Otras… voces. Algo que como todos “saben”, es típico de los locos.
Ahora bien, sabiendo que el cerebro emite una serie de ondas y que las antenas suelen tener un funcionamiento bidireccional, en modo similar a la piezoelectricidad… es raro que no se estudie más. Aunque bueno, parecido aunque con matices, ahí está el proyecto Neuralink.
Eso debería hacer pensar a algunos que hablamos de tecnología, no de locura. Pero no es en realidad lo que me interesa. Veamos en cambio el relato del entretenimiento sobre asuntos semejantes. La primera que me viene a la mente es “The men who stare at goats”. Los hombres que miraba fijamente a las cabras. No es muy seria, no.
Pero entre los de mi generación, uno de los primeros contactos que pudimos tener con semejante idea (a quién se le iba a ocurrir?) es la mítica escena de apertura de Cazafantasmas. La situación que se presenta describe multitud de cosas sobre la sociedad y las personas. Tal vez más de las que cabría apreciar en un primer visionado.
Sigamos con la ficción, “La máquina de volar”, de Bradbury. No quiero destriparlo, ves a leerlo ahora y no sigas, pero si ya lo ha leído la moraleja es clara: a los que construyeron la gran muralla no les interesa que prosperen los medios para superarla.
Y siguiendo en la ficción, vamos a ponernos en un escenario tipo X-men: “mutantes” perseguidos por su naturaleza. Porque claro, si usted es un alienígena que quiere hacerse con el control de un planeta en el que habitan ya millones de seres, cabe mencionar que una dificultad es el idioma, como siempre que se viaja lejos, pero si además está poblado por telépatas hijos de puta la cosa se complica bastante. Dos miradas se cruzan y ya tienes al infiltrado fulminado.
Así que no, habría que erradicarlo. Y prohibiendo o dificultando todo aquello que lo favorezca. Al final el ser humano, incluso en la vigilia, transita por la vida como sumido en una especie de sueño. Despertador, siete días por semana y cincuenta y dos por año, trabajo, familia, navidad, verano, navidad, verano, navidad…
Cualquier alteración de conciencia respecto a ese marco mental seria contraproducente. Y el don se pierde como podría perderse el don de habla si prohibiéramos el lenguaje. Si no se enseñara y no se transmitiera, si no se ejercitara se entumecería, se contraería y quedaría reducido a la condición de órgano vestigial. Hasta el punto de que las generaciones sucesivas, ni siquiera serían conscientes del potencial que encierra ni de como desplegarlo. Cualquier tentativa en ese sentido sería reconducida hacia la ridiculización: eso no es ciencia, etc. Y no puede dejar de imaginarse al personaje de Bill Murray a cargo de los experimentos. Sería fácil, bastante fácil taparlo.
Y para casas críticos siempre funciona la combinación de aislamiento y terapia con antogistas. Dejando en encefalograma planito, planito como una cama recién hecha. Pero al final no hay que olvidar que existen inclinaciones, se diría que innatas, como el reflejo de succión de las crías de los mamíferos.
Siempre hay una dispersión en las condiciones físicas de una población dada, la sensibilidad a este tipo fenómeno no sería distinta. Si lo vemos desde el punto de vista exclusivamente científico-técnico, lo que es innegable es que el cerebro genera con su actividad una huella térmica, eléctrica y magnética. En eso se basa el proyecto Neuralink.
Claro que igual todo el tema de los electrodos resulta un poco aparatoso, por lo general intentamos imitar con torpeza los caminos de la naturaleza. Y puede que la herramienta más útil para conectar con un cerebro sea… otro cerebro. Con los móviles también pasa.
Volviendo al escenario propuesto, prohibida el habla, el aparato fonador quedaría probablemente en un estado de atrofia que la selección natural reforzaría. Quedaría algún tipo de glándula… vestigial.
Y un instinto innato difícil de borrar por completo que convendría reconducir por los cauces oportunos.
Así que si usted va un día de compras, o a la ventanilla del banco o al areopuerto y le recibe una sonrisa mientras un “pensamiento invasivo” se cuela en su mente a los voz de “mira el gilipollas que viene por ahí”, usted está revelando un grave problema de inseguridad.
Si usted en algún momento se cruza con un miembro de su especie y le viene a la cabeza un “me lo follaba hasta dejarlo seco”, entonces usted tiene un exceso de autoestima y una opinión demasiado elevada de sí mismo.
Como le han dicho y repetido desde pequeño, cualquier cosa que suceda dentro de su cabeza es resultado única y exclusivamente del obrar de su pensamiento. Ése es el punto de vista actual, a nivel cultural, social, médico y técnico. Hasta el punto de que, se da tan por supuesto que ni siquiera hay que decirlo.
Y para demostrarlo podemos poner a intentar hablar a alguien que no ha hablado nunca, a ver si dice algo con sentido más allá de un balbuceo o tartamudeo carente de sentido e innegable producto del azar. Luego, no es ciencia. Es sin duda un asunto harto delicado.
Así que tenemos la prohibición de alguna sustancias, aunque en muchos casos se prefiera transigir con su uso, el interés desde la psicología clínica y la catalogación correspondiente, la ridiculización injertada desde el entretenimiento en la cultura popular. La duda que me queda es si alguien alguna vez se atrevió a contestar “sí” a la pregunta de esos cuestionarios. Han quemado libros, brujas… no sería tan raro verlos quemar... “mutantes”.
Pero cuidado: si esto fuera así, se trataría de un terreno de sutilezas etéreas e inasibles, por su propia naturaleza, así que si no quiere verse en el papel de Quentin Tarantino en Abierto hasta el amanecer (From dusk till dawn), se recomienda proceder con un escepticismo cauto. Al final la única certeza es que la maquinaria del entretenimiento siempre tiene el mensaje oportuno. No sea usted ridículo, por favor. A ver si le va a reventar la cabeza de la vergüenza como a esos de la mítica Scanners.
Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención de lo que se considera el primer incidente OVNI de la historia reciente (Roswell, 1947) es que el (presunto) cacharro se estrellara, de todos los lugares donde el capricho del destino lo pudiera conducir, tan cerca de una localidad llamada Socorro.
Quiero decir, en la vida a veces se producen ese tipo de resonancias jocosas, muchas veces sin la menor relación causal, pero quizás otras veces no tanto. Porque, pongamos por caso, si uno roba de cualquier parte un OVNI que no sabe pilotar, tiene sentido que se acabe estrellando. Y si ese OVNI se conduce con algún tipo de tecnología de conexión con el pensamiento desconocida y el piloto está francamente asustado, pues entonces sí tiene mucho sentido que se acabe estrellando camino de “Socorro”. Está casi en línea recta entre el área 51 y supuesto lugar del accidente, si no recuerdo mal. En fin, globos aerostáticos.
La pieza que hace encajar todo es la lectura técnica que se puede hacer del fenómeno. Porque, si asumimos que el ejercicio del pensamiento crea necesariamente algún tipo de perturbación, susceptible de ser “leída” con la herramienta oportuna (ya sea tecnológica, orgánica o ambas) lo que resulta ineludible es un medio por el que se propague dicha perturbación.
Un motivo más, sino el fundamental, que explica la insistencia en que la onda electromagnética se desplace por el vacío, la negación del concepto de éter a partir de experimentos (Michelson-Morley) que habrían cerrado la cuestión en falso, e instaurado una asociación del espacio tridimensional con el mero vacío. Llevado a un callejón sin salida. Y posteriormente, la cuántica que precisamente atraviesa esa cuestión, fue de nuevo llevada al callejón sin salida de la indeterminación.
Cual es el motivo prioritario no está claro, pero se hace obvio que un salto significativo en la comprensión del medio es, a no mucho tardar, un salto en la tecnología. Y la comunicación, y en concreto la velocidad de transmisión de la información son aspectos clave. Pero sin duda involucra aspectos si cabe más cruciales aún como la energía.
Aún así, y siendo el mundo como es, yo desconfiaría de cualquiera que le proponga “abrir su tercer ojo”, sobre todo si le pide que se dé la vuelta. Si la élite que se puede inferir de lo comentado hasta aquí estuviera en la posición descrita, no sería raro que ellos mismos promovieran estafas diversas en tales ámbitos, con la típica doble ganancia: además de desacreditar ese tipo iniciativas, lo harían ganando dinero, extremo que garantiza la continuidad operativa.
¿Cuánto debió ganar el tal Uri Geller aquél doblando cucharas en TV? Es la estrategia de la falsa prueba: sacamos a un fantoche en televisión, la conclusión inmediata son una risas y que TODO el tema es una estafa. Yo tampoco es que me dedique a doblar cucharas en mis ratos libres, pero huiría de conclusiones precipitadas, sobre todo cuando se presentan de forma demasiado fácil.
Tampoco hace falta pensar en mecanismos excesivamente elaborados para explicar ciertas tramas, es un poco como el control de la economía por parte de los bancos centrales: les basta con subir o bajar tipos, abrir o cerrar el grifo, un poco más o un poco menos. Lo mismo en el resto de esferas, es dar pábulo o no darlo. Y las puertas se abren, o no. O se pueden cerrar. No hace falta meterse en el pensamiento de nadie para observarlo.
Otro aspecto curioso es eso que se han venido a denominar pensamientos invasivos, o intrusivos. No es raro asociar el pensamiento al yo, pero esa no es a mi juicio la interpretación más correcta. Tal vez ni siquiera tengamos un marco conceptual claro de como funciona. A nivel usuario, el pensamiento se presenta como un secuencia de conexiones entre ideas en un flujo constante. La discusión de si uno elige o reacciona hunde sus raíces ya casi en la filosofía, pero lo relevante es la conexión que se establece a nivel conductual.
Se suele decir que uno es varios yo: el que uno se percibe (conoce pensamiento y acción), el que otros perciben (conocen sólo acción) y el que en realidad es (desde un punto de vista de conocimieno de pensamiento y acción de todos).
Y bueno, lo que es discutible también es la frontera entre pensamiento y acción, que duda cabe de que el pensamiento es en sí mismo un accionar y que excedería la frontera de la piel, como lo hace la huella térmica. Somos un intercambio constante con el medio a todos los niveles.
Y es importante mencionar esto en ese momento porque vamos hacia un tiempo de nuevas armas que inciden en ese campo de batalla. Si se puede saturar una frecuencia de ruido para bloquear las comunicaciones… Nada peor que dar malas ideas, pero en realidad no es nada nuevo.
Lo cierto es hay toda una amplia gama de diversas frecuencias, ya sea en el espectro acústico o electromagnético, que van a interferir con el funcionamiento de esa máquina biológica que llamamos organismo. Nada nuevo, decía, radiación ionizante por ejemplo. Lo nuevo va a ser verlo usado como arma, un poco como el gas en las trincheras de la primera guerra mundial.
Este tipo de enemigo sibilino, silencioso y cruel. Pero claro, usted va a pensar que… pues que va usted a pensar. De hecho es muy posible que una vez salga por la puerta de la sala en la que se halla, se olvide del tema por completo. Peor aún, a veces vamos a otra sala y olvidamos a qué íbamos, y es algo tremendamente frecuente. Hasta el punto de que tiene nombre: efecto umbral. Y se sintetiza más o menos en la maravillosa frase: ¿Y a qué cojones había venido yo? Comprenderá usted que tal tipo de máquina está poco afinada para la guerra, aunque con sangre la letra entra.
Es como si nos hubiéramos dejado los pensamientos en la otra habitación, ¿no le parece? Yo a veces vuelvo a buscarlos si veo que tardan en seguir el ritmo. Pero eso no tiene el menor sentido si usted piensa que el pensamiento está exclusivamente en su cabeza. Seguramente es más sensato verlo como una llama, una cerilla. El calor, el humo, el producto de la combustión… se habrá quemado usted alguna vez si ha pensado que la llama termina donde sus ojos le indican.
Así pues, una vez queda claro que ustedes lo han entendido todo mal, porque les han explicado todo mal, tal vez desde ese punto, puedan empezar a corregirse ciertas situaciones. Y tal vez recordemos qué cojones hemos venido a hacer aquí, cosa que sin duda olvidamos al cruzar el umbral.
Imagínese qué torpeza ir por el mundo pensando que nadie puede ver sus pensamientos, sería absolutamente ridículo. Propio de algún guionista tarado de una película de Jim Carrey. Sería como ir desnudo a la fiesta del baile donde todo van con sus mejores galas. Sería como ir a la guerra desarmado.
Y ahora vamos a darle una vuelta más. Porque si todos estuviéramos en la misma situación sería un desgracia compartida. Pero imagínese que un pequeño colectivo atesorara, no la capacidad, que estaría más o menos latente en todos, si no el conocimiento heredado y legado y la instrucción precisa para ejercerla, que por supuesto, como inestimable ventaja competitiva, en ningún caso compartirían con el resto de... inferiores. Ese tipo de selecto club de hijos de puta.
Hay escenarios incluso peores: la habilidad podría haber sido desactivada genéticamente y quedarían apenas los ecos. O se mantendría bajo mínimos a través de las cadenas de alimentación. Algunos han llegado a proponer que nos hallamos bajo algún tipo de campo (lo cierto es que la resonancia Schumann existe) y bloquear frecuencias clave podía ser su cometido.
Así que si usted pensaba que el interior de su cráneo (o lo que se produce en él) era el último e inexpugnable reducto de privacidad, me temo que ha estado siempre equivocado, que es bastante pero que “ya no”.
Ahora comprende usted, no le voy a decir la “necesidad” del gorrito de papel de aluminio, pero sí el origen de éste. Y por qué es, literalmente, el icono de la ridiculización de la conspiración por excelencia. Sufridos pioneros. No hace falta tanto, yo creo que con la tirria que el imperio sionista le tiene a los persas, un buen turbante puede hacer bien el papel. De hecho el turbante persa podría leerse como un resultado del sesgo de supervivencia.
Luego, se hace difícil no sospechar de aquellos que insisten en “el contacto de tú a tú”, “el trato personal”, el “trato directo”: las reuniones por teléfono o videollamada y el móvil lo más viejo y sencillo posible. En realidad casi mejor evitarlas. Cabe resaltar que la situación propuesta no implica abuso de forma automática por parte de nadie más que por los que la han promovido, pero sin duda es campo abonado de abusos diversos.
O quién sabe, tal vez los razonamientos aquí expuestos sean sólo delirios que se pueden resolver con el tratamiento adecuado. Algo que, casualmente, resulta muy conveniente en el escenario planteado. ¿Qué locura, no?

menéame