Administración, ecologistas y ganaderos valoran las consecuencias del plan iniciado por Francia en 1996 que evitó la extinción de la especie. La población osera crece, pese a las bajas por el veneno o las balas, y camina hacia una obligada coexistencia con los ganaderos. Quedaban menos de media docena de osos en los Pirineos, reducidos a la Jacetania y a la región del Bearn, cuando en la primavera de 1996 Francia liberó a los primeros ejemplares eslovenos a 30 kilómetros de la línea divisoria. La suelta generó mucho ruido. Los ganaderos galos c
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etiquetas: aragón , reintroducción , oso , pirineo , éxito , ecológico , cohabitación
Para empezar porque los osos no se acercan a los humanos ni por equivocación y el número de reses muertas es ridículo. Cuando había cientos de osos también había ganadería (también es cierto que había mucha más fauna salvaje) y, como ahora, tampoco se acercaban a la gente.
La conclusion era que tenia 150 veces mas posibilidad de sufrir un accidente de tráfico, 80 veces mas un infarto o 90 veces mas un robo, que de encontrar un bicho peligroso y con ganas de atacar.
El todo ese tiempo solo vi 3 veces osos negros comiendo bayas y pasando olímpicamente de todo lo demas
Son bichos huidizos, no les gustan los problemas y salvo que se vesn atrapados, es muy extraño un ataque
Que escribas “ahora” desde el Pirineo legitima tu opinión exactamente lo mismo que como cuando sueles escribir desde Zaragoza porque no deja de ser la opinión de un turista dominguero.
A mí me gustaría saber que opinan la gran mayoría de ganaderos del Pirineo, los que se tuvieron que comer un Pirineo duro de verdad, despoblado, sin comunicaciones, servicios ni infraestructuras, porque la gran mayoría prefirió, lógicamente, emigrar a la ciudad a buscar unas mejores condiciones de… » ver todo el comentario