Noticias de ciencia y lo que la rodea
8 meneos
106 clics

Los ojos no son el espejo del alma, pero sí de tu miedo ancestral a las arañas. Aunque lo niegues

Un curioso experimento ha demostrado cómo reaccionamos ante la presencia de arañas. Especialmente, si tienen determinados rasgos y en situaciones concretas.

| etiquetas: estudio , arañas
6 2 0 K 150
6 2 0 K 150
Curioso, yo de pequeño tenía miedo a las arañas, no pánico, simplemente un miedo normal.

Pero un día, correteando por el campo, me encontré cara a cara con una telaraña con una "enorme" araña atigrada justo a la altura de los ojos, a menos de un palmo y me quedé asustado/fascinado y me quedé un rato mirandola... a partir de entonces en vez de huir me dedicaba a mirarlas, y me desapareció el miedo.

Hoy en día, cuando me encuentro una araña y está mi pareja cerca (sino simplemente la ignoro), suelo coger un papel, colocarselo debajo y soltarla en el balcón... (menos las que saltán, que no se pueden "pillar" y me las tengo que cargar, a las pobres).
#1 con un vaso y luego pasas el papel por debajo?
#3 ¿Las que saltan, dices? Lo intenté, pero saltan en cuanto me acerco y con el vaso no las pillo.
#5 Puedes cazar una mosca, la atas con un hilo y 'pescas' la araña, y después la metes en un vaso de tubo para que no escape.
Es coña. Yo lo hago con un bol grande que tengo o una fiambrera grande.
#1 A mi me pasa parecido. De pequeño siempre me dieron un miedo irracional. Cuando fui creciendo aprendí que ese miedo no tenía sentido y empecé a forzarme a mirarlas con más curiosidad que miedo.

Supongo que pasa como con el gusto. Uno nace con un desagrado instintivo por lo amargo y lo agrio (porque en la maturaleza amargo=veneno y agrio=contaminado con bacterias) pero con el tiempo vamos aprendiendo a tolerarlo y hasta disfrutarlo. Con el picante lo mismo.
Estoy convencido de que ese miedo atávico es genético. Hace un par de semanas, tras limpiar la buhardilla, noté un cosquilleo en la nuca. Pasé la mano y un ser quedó fijado en mis dedos. Ahí estaba esa criturita de ocho patas mirándome como sólo un arácnido puede hacerlo. Cerré la mano suavemente y la saqué al patio. Le deseé muchos éxitos capturando mosquitos en primavera. Imagino los alaridos de gente que conozco en la misma situación.
Pues yo nunca he tenido miedo a las arañas. Siempre las dejaba en casa para que se comieran otros bichos.
Hasta hace un par de meses cuando un vecino me enseñó las fotos de la picadura de la araña que le llevo al hospital.
Parece que en mi zona hay arañas violinistas (hay variedades europeas menos peligrosas que las famosas suramericanas, cosa que desconocía) y a las dos semanas encontré una en la habitación.
Ahora lo primero es capturarla y mirar si es de las chungas o no antes de sacarla de casa o devolverla a su rincón.

menéame