Una paciente alemana que padecía una anemia hemolítica autoinmune grave, una enfermedad en la que el sistema inmune ataca y destruye los glóbulos rojos y por tanto pone en peligroso riesgo la vida de la paciente, llevaba más de una década recibiendo diversos tratamientos.
El clásico y más habitual es la transfusión sanguínea ¡diaria! para reponer esos hematíes que su sistema inmune elimina con letal eficacia. Un tratamiento que cuesta alrededor de unos 100 o 200 euros diarios, por lo que al cabo de año suman unos 36.000.
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