En la biblia hay una frase muy conocida de Jesucristo en el sermón de la montaña que recoge Mateo 7,16: “Por sus frutos (o sus hechos) los conoceréis”. Su significado es evidente: la verdadera naturaleza de una persona se conoce a través de sus obras, no por sus palabras que pueden ser engañosas. En estos tiempos que la ciencia nos ofrece otras posibilidades, hay una disciplina que analiza la letra manuscrita para revelar rasgos de la personalidad, las ambiciones y las emociones de una persona, estudiando elementos como tamaño, inclinación,