Por qué se mató Hermógenes

Hermógenes se pegó un tiro cuando supo que su mujer se iba con otro. Con un hombre casado además. 

En realidad no fue todo tan rápido: llevaba siete años casado con Helena y todo iba bien, o eso le parecía a él.

Todo era armónico. No eran ricos pero llegaban a fin de mes sin apreturas. Se acatarraban de cuando en vez pero no padecían peores enfermedades. Discutían lo bastante para no aburrirse pero no tanto como para irritar a los vecinos.

Todo iba bien, pero falló algo.

Nunca supo cómo conoció ella a Ulises. Ulises vivía en un ciudad a doscientos kilómetros de la suya y era médico pediatra. Hermógenes se resignó al abandono de Helena, hizo las maletas y se presentó en casa de Ulises, sabiendo que él no estaría. Lo recibió Andrea, la esposa abandonada, y compartieron la tarde intercambiando amarguras, soledades y orgullos maltrechos.

Antes de irse, Hermógenes le propuso a Andrea que se fuera a vivir con él. No podía ser de otro modo.

Andrea se negó escandalizada y Hermógenes no pudo entenderlo. Para él, aquello era la destrucción de todo lo que era y todo aquello en lo que creía.

Por eso escribió una carta contando lo que le había sucedido y se pegó un tiro. 

Sus amigos de la Sociedad Matemática sufragaron su lápida, grabada con unas pocas palabras:

HERMÓGENES 

(1968 - 2009)

BIYECTIVO