Víctima de la sociedad

Después de que al acusado se declarase culpable, el jurado pensó que aquello acabaría enseguida, pero el abogado defensor aún tenía algo que decir.

—Nuestro hombre es culpable y con él la sociedad entera. Hijo de un padre alcohólico, que los maltrataba a él, a su madre y a sus dos hermanos y una madre toxicómana. Durante su adolescencia vio como uno de sus amigos moría de sobredosis y otros dos eran encarcelados. Este hombre tuvo que pelear desde el primer día por cada trozo de pan que se llevó a la boca. Este hombre es un delincuente, sí, pero también y antes que nada, una víctima de esta sociedad injusta, corrompida por la miseria y las desigualdades

—¡Cago en tu madre! —tronó una voz en el público. Era Melquiades, el patriarca local de los gitanos.

—¡Oden!— Intentó imponer el juez.

—Pero es que esto no se pué aguantá. Que los demás tuvimos una vida tan mala y peor que la suya y no robamos, ¡cojones!