El caso extremo es el de IKEA. No sé si seguira igual, porque no pienso en ir a comprobarlo. Tenía que seguir una linea de color para recorrer la tienda, ya no sabía cuando podría salir de allí, No sólo no sabía que tiempo hacia fuera o sí había anochecido, no podía retroceder para salir de la tienda y no podía saber cuanto tenía que seguir avanzando para conseguir salir de allí. Me sentí secuestrado. Eso fue en 2002. No he vuelto.
Cuando oscurece la gente se va, por eso en El Corte Inglés te sorprendes cuando entras de día y al salir y ves que se ha hecho de noche.
maps.app.goo.gl/RECJp82hS9ndSemc6