Sin pedir permiso, la IA entró a las aulas. Para los maestros, su uso plantea preguntas profundas y decisiones cotidianas, entre la tentación de prohibirla y la resignación de integrarla.
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etiquetas: inteligencia artificial , ia , educación , maestros
De la época del rincon del vago recuerdo un caso que se hizo famoso de una profesora que hizo público un trabajo de un alumno... copiado de esa web... a mano con un boli... y con una línea al final que ponía: "clique aquí si quiere más información"... sí, a mano y en boli.
Quizás tienen que cambiar un poco la presentación o el texto, pero la opción de no hacer nada hace tiempo que está vigente.
En mi facultad, y estoy hablando de finales de… » ver todo el comentario
El principal problema que le veo a esa idea es que la ayuda que teníamos se reducía exclusivamente a los contenidos. Las capacidades para procesar toda la información (interpretarla, combinarla, resumirla y extractarla) corrían de nuestra cuenta. Ahora todo eso lo hace la IA, desincentivando al estudiante para que desarrolle estas aptitudes por sí mismo. Para mí la diferencia es clave.
He hecho que una IA resuma esto, y aún así la mayor parte es chalatanería. Cortando a mano queda:
Enfocarse en experiencias personales, emociones y el "yo" en la escritura para diferenciarla de la IA.
Priorizar evaluaciones orales, debates y trabajos en equipo que dificulten el "ghostwriting" automatizado.
Enseñar a formular prompts, verificar fuentes de la IA y editar sus outputs, promoviendo lectura crítica.
La informacion esta ahi, en las librerias y en internet, aun asi se necesita a un humano que te explique despacio y por partes las cosas. Este es el trabajo de cualquier mediador.
La AI no quita trabajo, lo cambia al igual que lo hizo internet en su tiempo o las calculadoras
Otra "novedad" es la disponibilidad de videos que te explican cualquier cosa.