Los españoles comparten piso a edades cada vez más avanzadas al no poder pagar un alquiler pese a tener un salario. Acabaron sus estudios, llevan años trabajando y siguen compartiendo piso. Los bajos salarios que cobran millones de españoles, en torno a los 1.000 euros, les impide acceder a un piso en propiedad. Por ello, la necesidad de compartir vivienda se ha extendido a unas edades muy avanzadas en comparación a hace sólo unos años. Pudieron abandonar el domicilio familiar, pero el horizonte de la plena independencia parece aún muy lejano.