No es cerdo ibérico todo lo que reluce. El prestigio creciente del jamón de bellota en los mercados ha llevado a una explosión de la producción que se ha beneficiado de una normativa demasiado laxa. Excepto en las denominaciones de origen, hasta ahora el único requisito es que el animal sacrificado sea de raza ibérica. Pero ahora, el Ministerio de Agricultura quiere garantizar que su crianza corresponde a los criterios de calidad que hacen posible el jamón ibérico.
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