No será una declaración de guerra, pero es lo más cercano en términos legales y económicos: el gobierno británico ordenó ayer el congelamiento -y eventual incautación- de todos los fondos de empresas e instituciones islandesas depositados en Reino Unido para garantizar los fondos que sus ciudadanos e instituciones tienen en Islandia. Relacionada:
meneame.net/story/gran-bretana-demanda-islandia-corralito-depositos