En febrero de 1542, el fraile dominico Gaspar de Carvajal acompañaba a Francisco de Orellana en el primer descenso completo del gran río...Carvajal describe jornadas enteras sin ver tierra firme a ambos lados. En uno de los pasajes reconstruidos por los historiadores se lee una sensación común a todos los expedicionarios: navegaban por un “mar de agua dulce” donde el horizonte se fundía con la corriente. Esa anchura inmensa, que los cronistas medían con asombro más que con instrumentos, es la primera gran respuesta a por qué hoy no hay puentes.
|
etiquetas: amazonas , puentes
Pues parecido, pero con puentes en lugar de castillos y haciendo caso de los consejos.
Muy buen artículo.
Esa sensación de estar en medio de una masa de agua enorme la tuve yo en el Mekong y eso que es una fracción del Amazonas.
En Europa en general y España en particular no nos hacemos a la idea. Pensar que el Volga es el rio mas caudaloso de Europa, y está en posición 25-30 entre los del mundo (por volumen)