El txantxangorri, el diminuto petirrojo de pecho rojizo que revolotea por jardines y bosques de Euskadi, es mucho más que un ave común para la cultura vasca. Su figura está ligada a una de las leyendas más queridas del territorio. Según la tradición vasca, el pequeño pájaro adquirió su característico color rojo al intentar aliviar el sufrimiento de Jesús durante la crucifixión. Movido por la compasión, se acercó al madero para retirar con su pico parte de la corona de espinas. Al hacerlo, una gota de sangre cayó sobre su pecho, tiñéndolo para siempre.
En los últimos años, el petirrojo se ha…