#1 Me encanta el digital. Tengo un e-reader por el que han pasado (y se han quedado) cientos de libros. Hace década y media regalé a mi entonces pareja un lector de libros digitales cuando amenazó con abandonar Canción de hielo y fuego porque los tochos empezaban a ser inmanejables. En nuestra casa de Carabanchel ella leía envuelta en una manta y pasaba las hojas con la punta de la nariz para no mover el pulgar desde la esquina de la que sujetaba el aparato hasta el botón de pasar página.
Pero una cosa es la lectura y otra son los libros.
El papel lo uso para obsequiar y lo tengo porque me lo han regalado o porque me lo he regalado yo mismo. Cuando miro mis estanterías lo que veo son sobre todo libros que me han regalado mis mejores amigos y familiares. Veo momentos en los que alguien se ha acordado de mí y ha querido que yo disfrutara de algo que les encantó, o que sospechaban que me iba a encantar a mí.
Es para estudiar esto de que Trump pase completamente de si lo que dice es verdad, tiene sentido o no, es educado o conveniente, y que haya inaugurado un modelo de político que puede comportarse a la vez como un abusón y un descerebrado sin que a sus adoradores les parezca mal. Y encima tiene políticos que le replican el modelo en todo el mundo.
#2 España, sin ir más lejos, o Reino Unido, y no me refiero a "el gobieeeeerno" sino a sus sociedades, están a años luz de la decadencia ultraconservadora que tiene la sociedad japonesa en su conjunto embebida hasta los tuétanos. A putos años luz.
Pero en las pelis americanas los samuráis, los ninjas, el honor y todo eso quedan superchulis. Y los frikis y geeks occidentales tampoco van a ponerse a investigar, ni a leer, ni a experimentar, ni a conocer, ni a nada, nada del Japón más allá de los cómics manga, las figuricas, los cacharretes elestrónicos y los vidiogüejos. No lo han hecho en los últimos 40 años, no van a empezar ahora.
Con lo cual, en el imaginario colectivo occidental, el Japón parece algo como el súmmum de la civilización, la moral y las buenas costumbres. Y, en general, es básicamente todo lo contrario.
Las guerras son posiblemente la peor forma de joder el mundo, no solo por los recursos que se requieren sino por todas las vidas y familias que se destrozan.
Viajar posiblemente reduzca el riesgo de guerras, cuanto mayor contacto hay entre culturas, cuantas más familias tienen a gente de otras regiones, menores son los incentivos para demonizarlos, deshumanizarlos y acabar en guerra con ellos.
#18 Has nombrado a dos países que sufren bloqueos, sanciones, embargos, los que quieren hacer negocios en esos países están sujetos a fuertes sanciones, etc. Eres un tramposo al compara países que no juegan con las mismas reglas y a pesar de ello la neoliberal Haití o Jamaica están peores que esos países. El sectarismo, tal y como pasa con la ignorancia, es muy atrevido.
#8 tú no esperas nada, tú vienes aquí a echar mierda de gente que se ha metido está semana 4 días de huelga, 4 días más que el resto de padefos de este país de mierda.
Lo mismo que muchas cosas que le aguantas a tu mujer/marido a otra/o le mandabas a la mierda rápido, en ese mismo instante. De hecho, algunos lo hacen y se divorcian, igual que otros se dejan su curro.
Pero una cosa es la lectura y otra son los libros.
El papel lo uso para obsequiar y lo tengo porque me lo han regalado o porque me lo he regalado yo mismo. Cuando miro mis estanterías lo que veo son sobre todo libros que me han regalado mis mejores amigos y familiares. Veo momentos en los que alguien se ha acordado de mí y ha querido que yo disfrutara de algo que les encantó, o que sospechaban que me iba a encantar a mí.
Y novelas gráficas, claro. La comodidad que me da el digital… » ver todo el comentario
Pero en las pelis americanas los samuráis, los ninjas, el honor y todo eso quedan superchulis. Y los frikis y geeks occidentales tampoco van a ponerse a investigar, ni a leer, ni a experimentar, ni a conocer, ni a nada, nada del Japón más allá de los cómics manga, las figuricas, los cacharretes elestrónicos y los vidiogüejos. No lo han hecho en los últimos 40 años, no van a empezar ahora.
Con lo cual, en el imaginario colectivo occidental, el Japón parece algo como el súmmum de la civilización, la moral y las buenas costumbres. Y, en general, es básicamente todo lo contrario.
Viajar posiblemente reduzca el riesgo de guerras, cuanto mayor contacto hay entre culturas, cuantas más familias tienen a gente de otras regiones, menores son los incentivos para demonizarlos, deshumanizarlos y acabar en guerra con ellos.