Entre 1971 y 1987, en plena Guerra Fría, Estados Unidos lanzó ocho satélites secretos para espiar a la Unión Soviética. A diferencia de los satélites espías que obtienen imágenes —bien sea en el espectro visible, como los KH-11, o mediante radar, como los ONYX—, se trataba de satélites dedicados a la interceptación de señales del enemigo, o sea, de tipo SIGINT (SIGnals INTelligence). Los detalles de estos satélites, conocidos con el nombre en código de Jumpseat («asiento plegable») han permanecido clasificados durante décadas. Hasta ayer.