Cuando le interrogaron por primera vez en octubre de 2001 no le sacaron nada. El Ejército de EEUU pensó que, dado que Ruhal Ahmed era un miembro de Al Qaeda, estaba entrenado para superar interrogatorios. Lo llevaron a Guantánamo, en Cuba, para sacarle algo. Lo tuvieron encerrado “en la jaula de un zoo” más de 2 años. Y como no le sacaban nada, lo enviaron a Londres, donde, tras interrogarlo en una comisaría, lo dejaron libre sin cargos. Los expertos interrogadores de EEUU, la CIA, el FBI y el MI5 británico tardaron 3 años en darse cuenta.