La búsqueda de la verdad científica a veces exige sacrificios, pero pocos investigadores llegan al extremo de poner en riesgo su propia integridad física de manera tan drástica. La historia de un científico noruego, vinculado a los servicios de inteligencia de dicho país, cuya obsesión por desmitificar el Síndrome de La Habana terminó en un accidente médico sin precedentes.
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etiquetas: ciencia , microondas , cerebro , experimento , exceptico
Visto en: wiselwisel.com/queria-demostrar-que-no-funcionaba-y-se-equivoco/
Creo que el cerebro ya lo tenía dañado de antes.
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