Ángel Pellón, un septuagenario natural de Madrid, ha acabado en el año 2300 después de hacerse un lío con el cambio del reloj del horno. El hombre comenzó a manipularlo ayer por la mañana, coincidiendo con el cambio al horario de verano, y fue tocando botones hasta provocar un intenso haz de luz.
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Los hornos tienen la manía de tener un reloj que empieza a avanzar poco a poco ... muy poco a poco. Y a la que te descuidas avanza a la velocidad de la luz y te pasas de la hora, así que tienes que volver a empezar...