"Sólo los grandes hombres se preguntan el porqué de las cosas", reza una placa que luce en la estancia de una casa de Chamberí. Uno de ellos fue Claus Knapp, un radiólogo infantil que no dejó de investigar hasta que descubrió la causa que provocaba que algunos bebés naciesen con malformaciones. Su tesón evitó que otros muchos llegasen a este mundo sin piernas ni brazos.
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